martes, junio 22, 2010

Chiste de políticos

Un día, mientras caminaba por la calle, un dirigente de un importante partido político es trágicamente atropellado por un camión y  muere.

Su alma llega al paraíso (se cree que por  un error) y se encuentra en la entrada a San Pedro en persona.

Bienvenido al paraíso. -le dice San Pedro
Antes de que te acomodes, parece que hay un problema.
Verás, muy raramente un alto político ha llegado aquí y no estamos seguros de que hacer contigo.
Lo  que haremos será hacerte pasar un día en el infierno y otro en el paraíso, y luego podrás elegir  donde pasar la eternidad.

Y con esto San Pedro acompaña al político al ascensor y baja, baja y baja hasta el infierno.

Las puertas se abren y se encuentra justo en medio de un verde campo de golf.

A lo lejos se ve un club y de pie delante de él están  todos sus amigos políticos que habían trabajado con el, todos vestidos  con traje de noche y muy contentos.

Corren a saludarlo, lo abrazan y recuerdan los buenos  tiempos en los que se enriquecían a costa del pueblo.

Juegan un agradable partido de golf y luego por la noche cenan  juntos en el club con langosta y caviar.

Comparten la noche con hermosísimas y liberales jovencitas.

Se encuentra también al Diablo, que de hecho es un tipo muy simpático y se divierte mucho contando chistes y bailando.

Se está divirtiendo tanto que, antes de que se de cuenta, es ya hora de irse.

Todos le dan un apretón de manos y lo saludan  mientras sube al ascensor.

El ascensor sube, sube, sube y se reabre la puerta del Paraíso donde San Pedro lo esta esperando.

Ahora es el momento de  pasar al paraíso,-  le dice.

Así que el político (inescrupuloso, ciertamente), pasa las 24 horas sucesivas pasando de nube en nube,  tocando el arpa y cantando.

Antes de que se de cuenta, las 24 horas ya han pasado y San Pedro va a buscarlo.

-Ya has pasado un día en el infierno y otro en el paraíso.  Ahora debes elegir tu eternidad. - Le indica  San Pedro.

El Hombre reflexiona un momento y luego responde:

-  Bueno, el paraíso ha sido precioso, pero creo que he estado mejor en el infierno.

Así que San Pedro lo acompaña hasta el ascensor y otra vez baja, baja, baja y baja hasta el infierno.

Cuando las puertas del ascensor se abren se encuentra en medio de una tierra desierta cubierta  de basura y desperdicios.

Ve a todos sus amigos vestidos con trapos,  recogiendo los desperdicios y metiéndolos en bolsas  negras.

El Diablo lo alcanza y le pone un brazo en el cuello.

-No entiendo, -balbucea el  político-. Ayer estuve aquí y había lindas mujeres, un campo de golf y un club, y comimos langosta y caviar, y bailamos y nos divertimos mucho....  y...y...ahora todo lo que hay es un terreno  desértico lleno de  porquerías..., y mis  amigos parecen unos miserables, agrega.

El Diablo lo mira, sonríe y dice:

Ayer estábamos en campaña.


Hoy...,  ya votaste por nosotros.  

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