sábado, enero 23, 2010

Las Cuatro nobles Verdades

Las Cuatro
nobles Verdades 

Venerable Ajahn Sumedho 

Traducción al español y notas al pie: Kumgang Poep Sa Nim

Buenos Aires

2006 

Un puñado de hojas 

Una vez el Bendito estaba viviendo en un bosque de árboles simsapa. Tomó un puñado de hojas con su mano y les preguntó a los Bhikkhus:

"¿Qué creen, Bhikkhus?, ¿qué es más, las pocas hojas que he levantado con mi mano o las de los árboles del bosque?" 

"Las hojas que el Bendito ha levantado con su mano son pocas, Señor, las del bosque son muchas más". 

"Así también, Bhikkhus, las cosas que he conocido mediante el conocimiento directo son más; las cosas que les he contado son sólo unas pocas. ¿Por qué no se las he contado? Porque no traen beneficio, ni avance en la Vida Santa, y porque no llevan al desapego, a la extinción, a la calma, al conocimiento directo, a la iluminación, a Nirvana. Esta es la razón por la cual no las he contado. ¿Y qué les he contado? Esto es sufrimiento; este es el origen del sufrimiento; esta es la cesación del sufrimiento; este es el camino que lleva a la cesación del sufrimiento. Eso es lo que les he contado. ¿Por qué se los he contado? Porque trae beneficio, y avance en la Vida Santa, y porque lleva al desapego, a la extinción, a la cesación, a la calma, al conocimiento directo, a la iluminación, a Nirvana. Por eso, Bhikkhus, que su tarea sea esta: Esto es sufrimiento; este es el origen del sufrimiento; esta es la cesación del sufrimiento; este es el camino que lleva a la cesación del sufrimiento". 

Samyutta Nikaya, LVI, 31 

Prefacio 

Este librito fue recopilado y editado de charlas ofrecidas por el Ven. Ajahn Sumedho sobre la enseñanza central del Buddha: que la infelicidad de la humanidad puede ser vencida por medios espirituales.

La enseñanza está transmitida mediante las Cuatro Nobles Verdades del Buddha, expuestas por primera vez en el año 528 a.C. en el Parque de los Venados en Sarnath, cerca de Varanasi, y mantenidas vivas en el mundo Buddhistas desde entonces.

El Ven. Ajahn Sumedho es un bhikkhu (monje mendicante) de la tradición Theravada del Buddhismo. Fue ordenado en Tailandia en 1966 y entrenó allí durante diez años. Actualmente es el Abad del Monasterio Buddhista Amaravati, así como maestro y guía espiritual de muchos Bhikkhus, monjas Buddhistas y laicos.

Este libro ha sido posible gracias a los esfuerzos voluntarios de muchas personas por el bienestar de los demás. 

Nota sobre el texto: 

La primera exposición de las Cuatro Nobles Verdades fue un discurso (sutta) llamado Dhammacakkapavattana Sutta, literalmente "el discurso que pone en movimiento el vehículo de la enseñanza".

Se citan extractos del mismo al comienzo de cada capítulo describiendo las Cuatro Verdades. La referencia citada es la sección de los libros de las escrituras donde puede encontrarse este discurso. Sin embargo, el tema de las Cuatro Nobles Verdades aparece varias veces, por ejemplo en la cita del comienzo de la Introducción.

Introducción 

Que tanto ustedes como yo debemos viajar y caminar por este largo camino en círculos se debe a que no descubrimos, no penetramos, cuatro verdades. ¿Cuáles? Son: La Noble Verdad del Sufrimiento, La Noble Verdad del Origen del Sufrimiento, La Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento, y la Noble Verdad del Camino que lleva a la Cesación del Sufrimiento.

(Digha Nikaya, Sutta 16) 

El Dhammacakkapavattana Sutta, la enseñanza del Buddha sobre las Cuatro Nobles Verdades, ha sido la principal referencia que he usado para mi práctica a lo largo de los años. Es la enseñanza que usábamos en nuestro monasterio en Tailandia. La escuela Theravada del Buddhismo considera a este sutta como la quintaesencia de la enseñanza del Buddha. Este solo sutta contiene todo lo necesario para comprender el Dhamma y para la iluminación.

Aunque el Dhammacakkapavattana Sutta se considera como el primer sermón que dio el Buddha después de su iluminación, a veces me gusta pensar que él dio su primer sermón al encontrarse con un asceta camino a Varanasi. Después de su iluminación en Bodhgaya, el Buddha pensó: "Esta es una enseñanza tan sutil. Probablemente no pueda transmitir con palabras lo que he descubierto, así que no enseñaré. Sólo me sentaré bajo el árbol Bodhi por el resto de mi vida". 

Esta idea es muy tentadora para mí, simplemente irse y vivir solo sin tener que tratar con los problemas de la sociedad. Sin embargo, mientras el Buddha estaba pensando de este modo, Brahma Sahampati, la deidad creadora del Hinduismo, se acercó al Buddha y lo convenció para que fuera a enseñar. Brahma Sahampati persuadió al Buddha de que había seres que podrían comprender, seres que sólo tenían un poco de polvo en sus ojos. Estoy seguro de que él no pensaba que se volvería un movimiento de masas, popular.

Después de la visita de Brahma Sahampati, el Buddha estaba en su viaje desde Bodhgaya hasta Varanasi cuando se encontró con un asceta que estaba impresionado por su apariencia radiante. El asceta dijo: "¿Qué es lo que has descubierto?" Y el Buddha respondió: "Soy el perfectamente iluminado, el Arhat, el Buddha".

Me gusta considerar que este fue su primer sermón. Fue un fracaso porque el hombre que escuchaba pensó que el Buddha había estado practicando demasiado duro y se estaba sobreestimando. Si alguien nos dijera esas palabras estoy seguro de que reaccionaríamos igual. ¿Qué harías si yo dijera: "soy el perfectamente iluminado"?

Realmente la afirmación del Buddha era una enseñanza muy acertada y precisa. Es la enseñanza perfecta, pero la gente no puede comprenderla. Tiende a malinterpretarla y a creer que proviene de un ego porque la gente siempre está interpretando todo a partir de su ego. "Soy el perfectamente iluminado" puede sonar como una afirmación egoísta, pero ¿no es en realidad puramente trascendente? Esa afirmación: "Soy el Buddha, el perfectamente iluminado" es interesante de contemplar porque conecta el uso de "yo soy" con logros o realizaciones superlativas. En todo caso, el resultado de la primera enseñanza del Buddha fue que el oyente no pudo comprenderla y se fue. 

Más tarde, el Buddha encontró en el Parque de los Venados de Varanasi a sus viejos compañeros. Los cinco estaban muy sinceramente dedicados al ascetismo estricto. Se habían desilusionado con el Buddha anteriormente porque creían que él había dejado de ser sincero en su práctica. Esto fue porque el Buddha, antes de iluminarse, había comenzado a comprender que el ascetismo estricto no era conducente de ninguna manera hacia un estado iluminado, y entonces ya no practicó más de ese modo. Estos cinco amigos creían que él estaba tomándolo a la ligera: quizás lo vieron comiendo arroz con leche, lo que tal ve se podría comparar a comer helados en la actualidad. Si eres un asceta y ves a un monje comiendo helados, podrías perder tu fe en él porque piensas que los monjes deberían comer sopa de ortigas. Si realmente amaras el ascetismo y me vieras comiendo helados ya no tendrías fe en Ajahn Sumedho. Este es el modo en que funciona la mente humana; tendemos a admirar hechos impresionantes de auto tortura y negación. Cuando perdieron la fe en él, estos cinco amigos o discípulos abandonaron al Buddha, lo que le dio la oportunidad de sentarse bajo el árbol Bodhi e iluminarse.

Luego, cuando se encontraron nuevamente con el Buddha en el Parque de los Venados de Varanasi, los cinco pensaron al comienzo: "Ya sabemos cómo es él. Ni siquiera nos molestemos". Pero a medida que él se acercaba, todos sintieron que había algo especial en el Buddha. Se pararon para hacerle un lugar donde sentarse y él ofreció su sermón sobre las Cuatro Nobles Verdades.

Esta vez, en lugar de decir "soy el iluminado", dijo: "Hay sufrimiento. Hay un origen del sufrimiento. Hay cesación del sufrimiento. Hay un camino de salida para el sufrimiento". Presentado de este modo, su enseñanza no necesita aceptación o negación. Si hubiera dicho: "soy el totalmente iluminado", estaríamos forzados a estar de acuerdo o a oponernos, o sólo desconcertados. No hubiéramos sabido muy bien cómo ver esa afirmación. Sin embargo, diciendo: "Hay sufrimiento. Hay un origen del sufrimiento. Hay cesación del sufrimiento. Hay un camino de salida para el sufrimiento", él ofrecía algo para la reflexión: "¿Qué quiere decir con esto? ¿Qué entiende por sufrimiento, su origen, su cesación y el camino?"

Entonces comenzamos a contemplarlo, a pensar sobre eso. Con la afirmación: "soy el totalmente iluminado", simplemente podríamos discutir sobre eso. "¿Realmente está iluminado?...No lo creo". Sólo discutiríamos; no estamos preparados para una enseñanza que sea tan directa. Obviamente, el primer sermón del Buddha fue para alguien que todavía tenía bastante polvo en sus ojos y fracasó. Así que en la segunda ocasión, ofreció la enseñanza sobre las Cuatro Nobles Verdades.

* * * 

Ahora las Cuatro Nobles Verdades son: hay sufrimiento; hay una causa u origen del sufrimiento; hay un fin del sufrimiento; y hay un sendero de salida para el sufrimiento que es el Óctuplo Noble Sendero. Cada una de estas Verdades tiene tres aspectos de modo que en total hay doce intuiciones. En la escuela Theravada, un Arhat, un perfeccionado, es alguien que ha visto claramente las Cuatro Nobles Verdades con sus tres aspectos y sus doce intuiciones. "Arhat" significa un ser humano que comprende la verdad; se aplica principalmente a la enseñanza de las Cuatro Nobles Verdades.

Porque la Primera Noble Verdad, "Hay sufrimiento", es la primera intuición. ¿Qué es esa intuición? No necesitamos que sea algo grande; es sólo el reconocimiento: "Hay sufrimiento". Esa es una intuición básica. La persona ignorante dice: ""Yo estoy sufriendo. No quiero sufrir. Medito y voy a retiros para salir del sufrimiento, pero aun estoy sufriendo y no quiero sufrir… ¿Cómo puedo salir del sufrimiento? ¿Qué puedo hacer para liberarme de eso?" Pero eso no es la Primera Noble Verdad; no es: "Yo estoy sufriendo y yo quiero terminar con eso". La intuición es: "Hay sufrimiento".

Ahora estás viendo el dolor o la angustia que sientes, no desde la perspectiva de "Es mío" sino como una reflexión: "Hay este sufrimiento, este dukkha". Está llegando desde la posición reflexiva de "Buddha viendo el Dhamma". La intuición es simplemente el reconocimiento de que hay este sufrimiento sin hacerlo personal. Ese reconocimiento es una intuición importante; simplemente ver la angustia mental o el dolor físico y verlo como dukkha antes que como un sufrimiento personal; simplemente verlo como dukkha y no reaccionando hacia eso de un modo habitual.

La segunda intuición de la Primera Noble Verdad es: "El sufrimiento debe ser comprendido". La segunda intuición o aspecto de cada una de las Nobles Verdades tiene la palabra "debe": "Debe ser comprendido". La segunda intuición, entonces, es que dukkha es algo para comprender. Uno debería comprender a dukkha, no sólo intentar deshacerse de ello.

Podemos ver la palabra "comprensión" como "estar debajo"[1]. Es una palabra bastante común, pero en Pali "comprender" significa aceptar realmente el sufrimiento, pararse debajo o abrazarlo en lugar de reaccionar hacia él. Con cualquier forma de sufrimiento, físico o mental, normalmente sólo reaccionamos, pero con comprensión podemos realmente ver el sufrimiento; aceptarlo realmente, sostenerlo realmente y abrazarlo. Así que ese es el segundo aspecto, "debemos comprender el sufrimiento".

El tercer aspecto de la Primera Noble Verdad es: "El sufrimiento ha sido comprendido". Cuando realmente has practicado con el sufrimiento, viéndolo, aceptándolo, conociéndolo y dejándolo ser como es, entonces está el tercer aspecto, "el sufrimiento ha sido comprendido", o "Dukkha ha sido comprendido". Así que estos son los tres aspectos de la Primera Noble Verdad: "Hay dukkha", "debe ser comprendido"; y "ha sido comprendido". 

* * * 

Este es el modelo para los tres aspectos de cada Noble Verdad. Está la afirmación, luego la prescripción, y luego el resultado de haber practicado. Uno también puede verlo en términos de las palabras Pali pariyatti, patipatti y pativedha. Pariyatti es la teoría o la afirmación, "hay sufrimiento". Patipatti es la práctica, practicar realmente con eso, y pativedha es el resultado de la práctica. Esto es lo que llamamos un modelo reflexivo; realmente estás desarrollando tu mente de un modo muy reflexivo. Una mente de Buddha es una mente reflexiva que conoce las cosas tal como son.

Usamos estas Cuatro Nobles Verdades para nuestro desarrollo. Las aplicamos a las cosas comunes de nuestra vida, a los apegos y obsesiones comunes de la mente. Con estas verdades, podemos investigar nuestros apegos para tener las intuiciones. Mediante las Cuatro Nobles Verdades podemos realizar la cesación, el fin del sufrimiento, y practicar el Óctuplo Sendero hasta que haya comprensión. Cuando el Óctuplo Sendero ha sido plenamente desarrollado, uno es un Arhat, uno lo ha logrado. Aunque esto suene complicado –cuatro verdades, tres aspectos, doce intuiciones- es bastante simple. Es una herramienta a usar para ayudarnos a comprender el sufrimiento y e no-sufrimiento.

Dentro del mundo Buddhista, ya no hay muchos Buddhistas que usen las Cuatro Nobles Verdades, incluso en Tailandia. La gente dice: "Oh, sí, las Cuatro Nobles Verdades, cosa de principiantes". Luego podrán usar toda clase de técnicas vipassana y volverse realmente obsesionados con los dieciséis niveles antes de tomar las Cuatro Nobles Verdades. Creo que es bastante asombroso que en el mundo Buddhista la enseñanza realmente profunda haya sido despreciada como Buddhismo primitivo: "eso es para niños, para los principiantes, el curso avanzado es…" Van a teorías e ideas complicadas olvidando la enseñanza más profunda.

Las Cuatro Nobles Verdades son una reflexión para toda la vida. No es sólo un asunto de comprender las Cuatro Nobles Verdades, los tres aspectos, y los doce niveles y volverse un Arhat en un retiro, y después pasar a algo más avanzado. Las Cuatro Nobles Verdades no son así de fáciles. Requieren una actitud continuada de vigilancia y proveen el contexto para toda una vida de examen. 

LA PRIMERA NOBLE VERDAD 

¿Cuál es la Noble Verdad del Sufrimiento? Nacer es sufrimiento, envejecer es sufrimiento, y muerte es sufrimiento. La disociación de los amados es sufrimiento, no tener lo que uno quiere es sufrimiento: en resumen, las cinco categorías afectadas por el apego son sufrimiento.

Hay esta Noble Verdad del Sufrimiento: esa fue la visión, la intuición, la sabiduría, el conocimiento y la luz que surgieron en mí sobre cosas nunca antes escuchadas.

Samyutta Nikaya, LVI, 11 

La Primera Noble Verdad con sus tres aspectos es: "Hay sufrimiento, dukkha. Dukkha debe ser comprendido. Dukkha ha sido comprendido".

Esta es una enseñanza muy hábil porque está expresada en una fórmula simple que es fácil de recordar, y también se aplica a todo lo que puedas experimentar, hacer o pensar respecto del pasado, presente y futuro.

Sufrimiento o dukkha es el lazo común que todos compartimos. Todos sufren en todas partes. Los seres humanos sufrieron en el pasado, en la India antigua; sufren en la moderna Gran Bretaña; y en el futuro los seres humanos también sufrirán… ¿Qué tenemos en común con la Reina Isabel? – Sufrimos. ¿Qué tenemos en común con una prostituta de Charing Cross? El sufrimiento. Esto incluye todos los niveles desde los seres humanos más privilegiados hasta los más desesperados y menos privilegiados, y todas las gamas en el medio. Todos sufren en todas partes. Es un lazo recíproco que tenemos, algo que todos podemos comprender.

Cuando hablamos de nuestro sufrimiento humano, esto despierta nuestras tendencias compasivas. Pero cuando hablamos de nuestras opiniones, de lo que yo creo y lo que tú crees sobre política y religión, entonces podemos entrar en guerra. Recuerdo un film que vi en Londres hace unos diez años. Intentaba retratar a las personas rusas como seres humanos, mostrando a mujeres rusas con sus bebés y a hombres rusos llevando a sus hijos de picnic. Por esa época, esta presentación de gente rusa era inusual porque la mayoría de la propaganda de occidente los había convertido en monstruos titánicos o en gente fría, reptil, y entonces nunca pensabas en ellos como seres humanos. Si quieres matar personas, debes verlos de ese modo; no puedes matar muy bien a alguien si comprendes que del mismo modo que tú. Tienes que pensar que son fríos, inmorales, indignos y malos, y que es mejor liberarse de ellos. Debes pensar que son malos y que es bueno liberarse del mal. Con esta actitud, podrías sentirte justificado en bombardearlos y fusilarlos. Si tienes en mente nuestro lazo común de sufrimiento, eso te haría bastante incapaz de hacer esas cosas.

La Primera Noble Verdad no es una lúgubre afirmación metafísica diciendo que todo es sufrimiento. Nota que hay una diferencia entre una doctrina metafísica en la que estás haciendo una afirmación sobre Lo Absoluto y una Noble Verdad que es una reflexión. Una Noble Verdad es una verdad sobre la cual reflexionar; no es un absoluto; no es Lo Absoluto. Aquí es donde los occidentales se confunden mucho porque interpretan esta Noble Verdad como una clase de verdad metafísica del Buddhismo: pero nunca quiso ser eso.

Puedes ver que la Primera Noble Verdad no es una afirmación absoluta a causa de la Cuarta Noble Verdad, que es el camino del no-sufrimiento. No puedes tener sufrimiento absoluto y después tener un camino de salida de él, ¿o sí? No tiene sentido. Sin embargo algunas personas tomarán la Primera Noble Verdad y dirán que el Buddha enseñó que todo es sufrimiento.

La palabra Pali dukkha significa "incapaz de satisfacer" o "no capaz de soportar o aguantar algo": siempre cambiando, incapaz de llenarnos verdaderamente o de hacernos felices. El mundo sensual es así, una vibración de la naturaleza. Sería terrible, en verdad, si encontráramos satisfacción en el mundo sensorial porque entonces no buscaríamos más allá de él; sólo estaríamos atados a él. Sin embargo, a medida que despertamos a este dukkha, comenzamos a descubrir el camino de salida, de modo que ya no estamos constantemente atrapados en la conciencia sensorial. 

SUFRIMIENTO Y CONCEPTO DEL YO 

Es importante reflexionar en la redacción de la Primera Noble Verdad. Está redactada de un modo muy claro: "Hay sufrimiento", en lugar de "yo sufro". Psicológicamente esa reflexión es un modo mucho más habilidoso de decirlo. Tendemos a interpretar nuestro sufrimiento como "yo estoy sufriendo realmente. Sufro mucho, y no quiero sufrir". Este es el modo en que está condicionada nuestra mente pensante.

"Estoy sufriendo" siempre transmite el sentido de "soy alguien que está sufriendo mucho" Este sufrimiento es mío; he tenido mucho sufrimiento en mi vida". Entonces todo el proceso, la asociación con el yo de uno y la memoria de uno, despega. Recuerdas lo que sucedió cuando eras un bebé…y así en adelante.

Pero nota, no estamos diciendo que hay alguien que tiene sufrimiento. Ya no es sufrimiento personal cuando lo vemos como "hay sufrimiento". No es: "Oh, pobre de mí, ¿por qué tengo que sufrir tanto? ¿Qué hice para merecer esto? ¿Por qué tengo que envejecer? ¿Por qué debo tener tristeza, dolor, pena y desesperación? No es justo. No lo quiero. Sólo quiero felicidad y seguridad". Esta clase de pensamiento proviene de la ignorancia que lo complica todo y resulta en problemas de personalidad.

Para abandonar el sufrimiento debemos admitirlo en la conciencia. Pero la admisión en la meditación Buddhista no es desde una posición de: "Yo estoy sufriendo" sino más bien, "Hay la presencia de sufrimiento", porque no estamos intentando identificarnos con el problema sino simplemente reconocer que hay uno. Es torpe pensar en términos de: "soy una persona enojada; me enojo tan fácilmente; ¿cómo puedo liberarme de eso?" que dispara todas las asunciones subyacentes de un yo y es muy difícil tener una perspectiva sobre eso. Se vuelve muy confuso porque el sentido de mis problemas o mis pensamientos nos lleva muy fácilmente a la supresión o de hacer juicios sobre eso y criticarnos a nosotros mismos. Tendemos a aferrarnos e identificarnos antes que a observar, atestiguar y comprender las cosas como son.

Así que no te aferres a estas cosas como faltas personales sino sigue contemplando estas condiciones como impermanentes, insatisfactorias y sin yo. Sigue reflexionando, viéndolas como son. La tendencia es ver la vida desde el sentido de que esos son mis problemas, y de que uno está siendo muy honesto y correcto al admitirlo. Entonces nuestra vida tiende a reafirmar eso porque seguimos operando desde esa asunción errónea. Pero ese mismo punto de vista es impermanente, insatisfactorio y sin yo.

"Hay sufrimiento" es un reconocimiento muy claro, preciso, de que en ese momento hay alguna sensación de infelicidad. Puede oscilar desde la angustia y la desesperación hasta la irritación suave; dukkha no significa necesariamente sufrimiento severo. No tienes que ser brutalizado por la vida; no debes llegar de Auschwitz o Belsen para decir que hay sufrimiento. Hasta la Reina Isabel podría decir "hay sufrimiento". Estoy seguro de que tiene momentos de gran angustia y desesperación, o al menos momentos de irritación.

El mundo sensorial es una experiencia sensible. Significa que siempre estás expuesto al placer y al dolor y al dualismo de samsara. Es como estar en algo muy vulnerable y tomar todo lo que sucede para que entre en contacto con esos cuerpos y sus sentidos. Así es como es. Ese es el resultado del nacimiento. 

NEGACIÓN DEL SUFRIMIENTO 

El sufrimiento es algo que normalmente no queremos conocer: sólo queremos liberarnos de él. Apenas hay algún inconveniente o molestia, la tendencia de un ser humano no despierto es liberarse de eso o suprimirlo. Uno puede ver por qué la sociedad moderna está tan atrapada en la búsqueda de placeres y deleites en lo que sea nuevo, excitante o romántico. Tendemos a enfatizar las bellezas y los placeres de la juventud mientras apartamos el lado feo de la vida: la vejez, la enfermedad, la muerte, el aburrimiento, la desesperación y la depresión. Cuando nos encontramos con algo que no nos gusta, intentamos escapar hacia algo que nos guste. Si no sentimos aburridos, vamos a algo interesante. Si sentimos temor, intentamos encontrar seguridad. Hacer esto es algo perfectamente natural. Estamos asociados con ese principio de placer-dolor de ser arrastrados y repelidos. Así que si la mente no es plena y receptiva, entonces es selectiva: selecciona lo que le gusta e intenta suprimir lo que no le gusta. Gran parte de nuestra experiencia debe ser suprimida, porque muchas de las cosas con las que estamos involucrados inevitablemente son desagradables de alguna manera.

Si surge algo desagradable, decimos: "¡huye!" Si alguien se cruza en nuestro camino, decimos: "¡Mátalo!" Esta tendencia frecuentemente es evidente en lo que hacen nuestros gobiernos…Da miedo, ¿no?, cuando piensas en la clase de gente que gobierna nuestros países, porque todavía son muy ignorantes y no están iluminados. Pero así es como es. La mente ignorante piensa en exterminio: "Aquí hay un mosquito, ¡mátalo!" "Estas hormigas están ocupando mi habitación, ¡rocíalas con insecticida!". Hay una compañía en Gran Bretaña llamada "Rent-o-kill". No sé si es una especie de mafia inglesa o qué, pero se especializa en matar pestes, como quiera que interpretes la palabra "pestes". 

MORALIDAD Y COMPASIÓN 

Esta es la razón por la cual tenemos leyes como "Me abstendré de matar intencionalmente", porque nuestra naturaleza instintiva es matar: si está en el camino, mátalo. Puedes ver esto en el reino animal. Nosotros mismos somos criaturas bastante predadoras; creemos que somos civilizados pero tenemos una historia realmente sangrienta, literalmente. Simplemente está llena de matanzas interminables y de justificación para todo tipo de iniquidades contra otros seres humanos, por no mencionar a los animales, y todo es a causa de esta ignorancia básica, esta mente humana irreflexiva que nos dice que aniquilemos todo lo que se nos cruza en el camino.

Sin embargo, con la reflexión estamos cambiando eso; estaos trascendiendo ese modelo básico instintivo, animal. No estamos siendo simplemente títeres de la sociedad regidos por la ley, temerosos de matar porque tenemos miedo de ser castigados. Respetamos las vidas de otras criaturas, incluso las vidas de los insectos y las criaturas que no nos gustan. Nadie va a matar mosquitos u hormigas alguna vez, pero podemos reflexionar en el hecho de que tienen derecho a vivir.  Esta es una reflexión de la mente; no es sólo una reacción: "¿Dónde está el insecticida?" A mí tampoco me gusta ver hormigas caminando por mi piso; mi primera reacción es: "¿Dónde está el insecticida?" Pero luego la mente reflexiva me muestra que aunque esas criaturas estén molestándome y preferiría que se fueran, tienen derecho a existir. Esta es una reflexión de la mente humana.

Lo mismo se aplica a los estados mentales desagradables. Entonces cuando estás experimentando ira, en vez de decir: "Oh, aquí estoy, ¡enojado otra vez!" reflexionamos: "Hay ira". Igual que con el temor, si comienzas a verlo como el temor de mi madre o de mi padre, o el temor del perro o mi temor, entonces todo se vuelve una red pegajosa de criaturas diferentes relacionadas de algunos modos, no relacionadas de otros modos; y se hace difícil tener comprensión real. Y sin embargo, el temor en este ser y el temor del perro sarnoso es lo mismo. "Hay temor". Es sólo eso. El temor que he experimentado no es diferente del temor que tienen los demás. Entonces es aquí donde tenemos compasión incluso hacia los viejos perros sarnosos. Comprendemos que el temor es horrible para los perros sarnosos así como para nosotros. Cuando un perro es pateado por una bota pesada y tú eres pateado por una bota pesada, esa sensación de dolor es la misma. El dolor es sólo dolor, el frío es sólo frío, la ira es sólo ira. No es mía sino más bien: "Hay dolor". Este es un uso hábil de pensar que nos ayuda a ver las cosas más claramente en lugar de reforzar la opinión personal. Luego como resultado de reconocer el estado del sufrimiento –que hay sufrimiento- llega la segunda intuición de esta Primera Noble Verdad: "Debe ser comprendido". Este sufrimiento debe ser investigado. 

INVESTIGAR EL SUFRIMIENTO 

Te aliento a intentar comprender dukkha: a verlo realmente, pararte debajo y aceptar tu sufrimiento. Intenta comprenderlo cuando estés sintiendo dolor físico o desesperación y angustia, o ira y aversión, sea cual fuere la forma que adquiera, la calidad que tenga, ya sea extrema o ligera. Esta enseñanza no significa que para estar iluminado debas ser completa y totalmente miserable. No debes ser despojado de todo o ser torturado en la mesa de torturas; significa ser capaz de ver el sufrimiento, incluso si es una sensación suave de descontento, y comprenderlo.

Es fácil encontrar un chivo expiatorio para nuestros problemas. "Si mi madre realmente me hubiera amado o si todos a mi alrededor hubieran sido verdaderamente sabios y plenamente dedicados a proveerme de un ambiente perfecto, entonces no hubiera tenido los problemas emocionales que tengo ahora". ¡Esto es realmente tonto! Sin embargo así es como algunas personas ven al mundo realmente, creyendo que están confundidos y son miserables porque no tuvieron un trato justo. Pero con esta fórmula de la Primera Noble Verdad, incluso si hemos tenido una vida bastante miserable, lo que estamos viendo no es ese sufrimiento que viene desde afuera, sino lo que creamos en nuestras propias mentes a su alrededor. Esto es un despertar en una persona: un despertar a la Verdad del sufrimiento. Y es una Noble Verdad porque ya no es culpar a los demás por el sufrimiento que estamos experimentando. Por eso, el enfoque Buddhista es bastante único respecto de otras religiones porque el énfasis está puesto en la salida del sufrimiento mediante la sabiduría, la liberación de todas las ilusiones, antes que en el logro de algún estado bienaventurado o unión con lo Supremo.

Ahora no estoy diciendo que los demás no sean nunca la fuente de nuestra frustración e irritación, sino que lo que estamos señalando en esta enseñanza  es nuestra propia reacción a la vida. Si alguien está siendo pícaro contigo o intenta deliberadamente o malevolentemente causarte sufrimiento, y crees que es esa persona la que te está  haciendo sufrir, todavía no has comprendido esta Primera Noble Verdad. Aunque te esté arrancando las uñas o haciéndote otras cosas terribles, mientras creas que estás sufriendo a causa de esa persona, no has comprendido esta Primera Noble Verdad. Comprender le sufrimiento es ver claramente que es nuestra reacción a la persona que nos está arrancando las uñas: "Te odio", eso es sufrimiento. La extirpación rea de las uñas es dolorosa, pero el sufrimiento incluye a "te odio", y "cómo puedes hacerme esto", y "nunca te perdonaré".

Sin embargo, no esperes que alguien te arranque las uñas para practicar con la Primera Noble Verdad. Intenta con pequeñas cosas, como alguien siendo insensible, rudo, o que te ignore. Si estás sufriendo porque esa persona te ha despreciado o te ha ofendido de alguna manera, puedes trabajar con eso. Hay muchos momentos en la vida cotidiana en los que podemos estar ofendidos o enojados. Podemos sentirnos molestos o irritados sólo por la forma en que alguien camina o mira, al menos yo puedo. A veces puedes notarte sintiendo aversión sólo por el modo en que alguien camina o porque no hacen algo que deberían, uno puede enojarse y molestarse mucho por cosas así. La persona realmente no te ha lastimado ni te ha hecho nada, como arrancarte las uñas, pero sin embargo sufres. Si no puedes ver el sufrimiento en estos casos simples, ¡nunca podrás ser tan heroico como para hacerlo si alguna vez alguien realmente te arranca las uñas!

Trabajamos con las pequeñas insatisfacciones en las cosas comunes de la vida. Vemos la forma en que podemos ser lastimados y ofendidos, o irritados o molestos por los vecinos, por las personas con quienes vivimos, por la Sra. Thatcher, por el modo en que son las cosas o por nosotros mismos. Sabemos que este sufrimiento debe ser comprendido. Practicamos viendo realmente al sufrimiento como un objeto de comprensión: "Esto es sufrimiento". Entonces tenemos la comprensión intuitiva del sufrimiento. 

PLACER Y DISPLACER 

Podemos investigar: ¿Adónde nos ha llevado esta búsqueda hedonista del placer como un fin en sí mismo? Ha continuado ahora durante varias décadas, ¿pero la humanidad es más feliz como resultado? Parece que hoy en día se nos ha dado el derecho y la libertad de hacer lo que se nos ocurra con las drogas, el sexo, los viajes y demás, todo vale, todo está permitido, nada está prohibido. Tienes que hacer algo realmente obsceno, realmente violento, antes de ser condenado al ostracismo. Pero ¿poder seguir nuestros impulsos nos ha hecho un poco más felices o más relajados y satisfechos? En verdad, nuestras acciones pueden afectar a los demás. Tendemos a pensar sólo en nosotros mismos: yo y mi felicidad, mi libertad y mis derechos. Entonces yo me vuelvo una terrible molestia, una fuente de gran frustración, molestia y miseria para las personas que me rodean. Si creo que puedo hacer cualquier cosa que quiera o decir cualquier cosa que me guste decir, incluso a expensas de los demás, entonces soy una persona que no es nada más que una molestia para la sociedad.

Cuando surge el sentido de "lo que yo quiero" y "lo que yo pienso qué debe ser y qué no debe ser", y deseamos deleitarnos en todos los placeres de la vida, inevitablemente nos enojamos porque la vida parece tan desesperanzada y todo parece estar mal. Simplemente somos revolcados por la vida, sólo corriendo alrededor en estados de temor y deseo. E incluso cuando tenemos todo lo que queremos, pensaremos que falta algo, algo todavía incompleto. Así que cuando la vida está en su mejor parte, todavía hay este sentido de sufrimiento: algo que todavía debe hacerse, alguna clase de duda o temor obsesionándonos.

Por ejemplo, siempre me gustaron los paisajes hermosos. Una vez, durante un retiro que guié en Suiza me llevaron a unas hermosas montañas y noté que siempre había una sensación de angustia en mi mente porque había tanta belleza, un flujo continuo de vistas hermosas. Tuve la sensación de querer aferrarme a todo, de que debía mantenerme alerta todo el tiempo para consumir todo con mis ojos. ¡Realmente me estaba desgastando! Ahora, eso era dukkha, ¿no?

Descubro que si hago las cosas sin cuidado, incluso algo tan inocente como mirar las montañas hermosas, si sólo me estoy extendiendo e intentando aferrar a algo, eso siempre trae una sensación desagradable. ¿Cómo puedes aferrarte al Jungfrau o al Eiger?[2] Lo mejor que puedes hacer es tomar una foto de eso, intentando captarlo todo en un trozo de papel. Eso es dukkha; si quieres aferrarte a algo que es hermoso porque no quieres estar separado de eso, eso es sufrimiento.

Tener que estar en situaciones que no quieres también es sufrimiento. Por ejemplo, nunca me gustó viajar en subte en Londres. Me quejo sobre eso: "No quiero ir en subte con esos afiches feos y esas estaciones de subte oscuras. No quiero estar encerrado en esos trencitos bajo la tierra". Me parece una experiencia totalmente desagradable. Pero escucharía esta voz quejosa, gimiente, el sufrimiento de no querer estar con algo desagradable. Entonces, habiendo contemplado esto, dejé de hacer algo de eso y así pude estar con lo desagradable y lo que no es hermoso sin sufrir por ello. Comprendí que simplemente es como es, y está todo bien. No necesitamos hacer problemas, ya sea sobre estar en una oscura estación de subte o sobre mirar paisajes hermosos. Las cosas son como son, así que podemos reconocerlas y apreciarlas en sus formas cambiantes sin aferrarnos. Aferrarse es querer sostener algo que nos gusta; queriendo liberarnos de algo que no nos gusta; o queriendo tener algo que no tenemos.

También podemos sufrir mucho a causa de otras personas. Recuerdo que en Tailandia tenía pensamientos bastante negativos sobre uno de los monjes. Entonces él hacía algo y yo pensaba: "no debería hacer eso" o él decía algo: "no debería decir eso". Yo llevaba a ese monje en mi cabeza y entonces, aunque fuera a otra parte, pensaba en ese monje; la percepción de él surgía y venían las mismas reacciones: "¿Recuerdas cuando dijo esto y cuando hizo aquello?", y "él no debería haber dicho eso y no debería haber hecho eso".

Habiendo encontrado a un maestro como Ajahn Chah, recuerdo que quería que fuera perfecto. Pensaba: "¡Oh, él es un maestro maravilloso! Pero entonces él haría algo que me enojaba y yo pensaba: "No quiero que haga nada que me enoje porque me gusta pensar que es maravilloso". Esto era como decir: "Ajahn Chah, sea maravilloso para mí todo el tiempo. Jamás haga algo que ponga en mi mente cualquier clase de pensamiento negativo". Así que incluso cuando encuentras a alguien que realmente respetas y amas, aun está el sufrimiento del apego. Inevitablemente, ellos harán o dirán algo que no te va a gustar o que no aprobarás, causándote cierta clase de duda, y sufrirás.

Una vez llegaron a Wat Pah Pong, nuestro monasterio al noreste de Tailandia, varios monjes norteamericanos. Ellos eran muy críticos y parecía que sólo veían lo que estaba mal. Creían que Ajahn Chah era un muy buen maestro y no les gustaba el monasterio. Yo sentí una gran ira y odio surgiendo porque estaban criticando algo que yo amaba. Me sentía indignado: "Bien, si no les gusta, que se vayan. Él es el maestro más bueno del mundo y si no puedes verlo entonces simplemente ¡VETE! Esa clase de apego, estar enamorado o ser devoto, es sufrimiento porque si algo o alguien que amas es criticado te sientes enojado e indignado. 

INTUICIÓN EN LAS SITUACIONES 

A veces la intuición surge en los momentos menos esperados. Esto me ocurrió mientras vivía en Wat Pah Pong. La parte Noreste de Tailandia no es el lugar más hermoso o deseable del mundo, con sus selvas esmirriadas y su llanura pelada; también es extremadamente caluroso durante la estación cálida. Teníamos que salir al calor del mediodía antes de cada Día de Observancia[3] y barrer las hojas de los senderos. Había grandes áreas para barrer. Dedicábamos toda la tarde bajo el sol ardiente, sudando y barriendo las hojas para apilarlas con escobas rústicas; esta era una de nuestras tareas. A mí no me gustaba eso. Pensaba: "No quiero hacer esto. No vine aquí a barrer las hojas del piso; vine aquí para iluminarme, y en cambio me han puesto a barrer hojas del suelo. Además, hace calor y tengo una piel delicada; podría contraer cáncer de piel por estar aquí en un clima cálido".

Estaba parado allí una tarde, sintiéndome realmente miserable, pensando: "¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Para qué vine? ¿Por qué me estoy quedando aquí?" Ahí estaba con mi larga escoba rústica y absolutamente sin energía, sintiendo tristeza por mí mismo y odiando todo. Entonces Ajahn Chah llegó, me sonrió y dijo: "Wat Pah Pong es mucho sufrimiento, ¿no?" y se fue. Así que pensé: "¿Por qué dijo eso?" y "Realmente, sabes, no es tan malo en absoluto". Él me hizo contemplar: "¿barrer las hojas es realmente tan desagradable?... No, no lo es. Es una clase de cosa neutra; barres las hojas, y no es ni aquí ni allí… ¿Es tan terrible barrer? ¿Es realmente una experiencia miserable, humillante? ¿Realmente es tan malo como estoy pensando? No, barrer está bien, es algo perfectamente natural para estar haciendo. Y no tengo cáncer de piel y las personas de Wat Pah Pong son muy buenas. El maestro es un hombre verdaderamente amable y sabio. Los monjes me han tratado bien. Los laicos vienen y me dan comida, y… ¿de qué me estoy quejando?" 

Reflexionando sobre la experiencia real de estar allí, pensé: "Estoy bien. La gente me respeta, soy bien tratado. Me enseñan personas agradables de un país muy agradable. No hay nada realmente malo con nada, excepto yo; yo estoy haciendo un problema de esto porque no quiero sudar y no quiero barrer hojas". Entonces tuve una intuición muy clara. Súbitamente percibí algo en mí que siempre se estaba quejando y criticando, y que me estaba evitando darme a mí mismo a cualquier cosa, u ofrecerme a mí mismo a cualquier situación.

Otra experiencia de la que aprendí fue la costumbre de lavar los pies de los monjes veteranos cuando regresaban de la ronda de ofrendas. Después de caminar descalzos a lo largo de aldeas y campos de arroz, sus pies estaban fangosos. Había baños de pies afuera del comedor. Cuando Ajahn Chah venía, todos los monjes –quizás unos treinta- corrían y lavaban los pies de Ajahn Chah. La primera vez que vi esto pensé: "No voy a hacerlo, ¡yo no! Entonces al otro día, treinta monjes corrían apenas aparecía Ajahn Chah y lavaban sus pies. Yo pensaba: "Qué cosa estúpida  de hacer, treinta monjes lavando los pies de un hombre. No voy a hacer eso". El día después, la reacción se hizo más violenta aun…treinta monjes corriendo y lavando los pies de Ajahn Chah y…"eso realmente me enoja, estoy harto de esto. Simplemente siento que es lo más estúpido que haya visto jamás, ¡treinta hombres saliendo a lavar los pies de un hombre! Él probablemente piense que lo merece, ya sabes, realmente está alimentando a su ego. Probablemente tenga un ego enorme, con tanta gente lavando sus pies todos los días. ¡Nunca haré eso!"

Yo estaba comenzando a desarrollar una reacción fuerte, una reacción exagerada. Me sentaba allí sintiéndome miserable y enojado. Veía a los monjes y pensaba: "Todos ellos me parecen estúpidos. No sé qué estoy haciendo aquí".

Pero luego comenzaba a escuchar y pensé: "Este es un estado mental realmente desagradable. ¿Es algo para estar enojado? Ellos no me hicieron hacer eso. Está bien; no hay nada malo con treinta hombres lavando los pies de un hombre. No es una conducta inmoral o mala y quizás ellos lo disfrutan; tal vez quieren hacerlo, quizás está bien hacerlo… ¡Quizás yo debería hacerlo!" Así que la mañana siguiente, treinta y un monjes corrieron a lavar los pies de Ajahn Chah. No hubo problemas después de eso. Me sentía realmente bien: esa cosa estúpida en mí se había detenido.

Podemos reflexionar sobre estas cosas que provocan indignación y enojo en nosotros: ¿hay algo realmente malo en ellas o es algo sobre lo que nosotros creamos dukkha? Entonces comenzamos a comprender los problemas que creamos en nuestras propias vidas y en las vidas de la gente que nos rodea.

Con atención, tenemos voluntad de lidiar con toda la vida; con la excitación y el aburrimiento, con la esperanza y la desesperación, con el placer y el dolor, con la fascinación y el cansancio, con el comienzo y el fin, con el nacimiento y la muerte. Aceptamos voluntariamente la totalidad de eso en la mente en lugar de absorber sólo lo placentero y suprimir lo desagradable. El proceso de intuición es el ir hacia dukkha, ver dukkha, admitir dukkha, reconocer dukkha en todas sus formas. Entonces ya no estás sólo reaccionando del modo habitual de indulgencia o supresión. Y a causa de esto, puedes lidiar más con el sufrimiento, puedes ser más paciente con él.

Estas enseñanzas no están fuera de nuestra experiencia. Son, en verdad, reflexiones de nuestra experiencia real, no temas intelectuales complicados. Así que pon esfuerzo realmente en el desarrollo antes que sólo quedarte atrapado en una rutina. ¿Cuántas veces debes sentirte culpable por tu aborto o por los errores que cometiste en el pasado? ¿Debes pasar todo tu tiempo sólo regurgitando las cosas que te han sucedido en la vida y ser indulgente con la especulación interminable y el análisis? Algunas personas se convierten en esas personalidades complicadas. Si sólo eres indulgente en tus recuerdos y puntos de vista y opiniones, entonces siempre estarás atascado en el mundo y nunca lo trascenderás de ninguna manera.

Puedes abandonar esa carga si tienes ganas de usar las enseñanzas hábilmente. Dite a ti mismo: ""Ya no voy a quedar atrapado en esto; me rehúso a participare en este juego. No voy a generar este humor". Comienza a ponerte en la posición de saber: "Conozco este dukkha; hay dukkha". Es realmente importante tomar esta resolución para ir donde está el sufrimiento y luego quedarse con él. Es sólo examinando y confrontando el sufrimiento de este modo que uno puede esperar tener la tremenda intuición: "Este sufrimiento ha sido comprendido".

Entonces estos son los tres aspectos de la Primera Noble Verdad. Esta es la fórmula que debemos usar y aplicar en la reflexión sobre nuestra vida. Siempre que sientas sufrimiento, primero haz el reconocimiento: "Hay sufrimiento", luego: "Debe ser comprendido", y finalmente: "Ha sido comprendido". Esta comprensión de dukkha es la intuición en la Primera Noble Verdad. 

LA SEGUNDA NOBLE VERDAD 

¿Cuál es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento? Es el deseo que renueva al ser y está acompañado por el gusto y la lujuria, gustando de esto y de aquello: en otras palabras, anhelando los deseos sensuales, deseando el ser, deseando el no-ser. Pero ¿de dónde surge este deseo y dónde florece? Donde sea que haya lo que parece deseable y gratificante, allí surge y florece. Esta es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento: tal fue la visión, la intuición, la sabiduría, el conocimiento y la luz que surgieron en mí sobre cosas nunca antes oídas.

Esta Noble Verdad debe ser penetrada abandonando el origen del sufrimiento…

Esta Noble Verdad ha sido penetrada abandonando el origen del sufrimiento: tal fue la visión, la intuición, la sabiduría, el conocimiento y la luz que surgieron en mí sobre cosas nunca antes oídas.

Samyutta Nikaya, LVI, 11 

La Segunda Noble Verdad con sus tres aspectos es: "Hay un origen del sufrimiento, que es el apego al deseo. El deseo debe ser abandonado. El deseo ha sido abandonado".

La Segunda Noble Verdad dice que hay un origen del sufrimiento y que el origen del sufrimiento es el apego a las tres clases de deseo: deseo por el placer sensual (kama tanha), deseo de existir (bhava tanha) y deseo de abandonar (vibhava tanha). Esta es la afirmación de la Segunda Noble Verdad, la tesis, el pariyatti. Esto es lo que contemplas: el origen del sufrimiento es el apego al deseo. 

TRES CLASES DE DESEO 

El deseo o tanha en Pali es algo importante para comprender. ¿Qué es el deseo? Kama tanha es muy fácil de comprender. Esta clase de deseo es querer los placeres sensuales por medio del cuerpo o de los otros sentidos y siempre buscar cosas para excitar o complacer a tus sentidos: eso es kama tanha. Realmente puedes contemplar: ¿cómo es cuando tienes deseo por el placer? Por ejemplo, cuando estás comiendo, si tienes hambre y la comida sabe deliciosa, puedes estar conciente de querer un poco más. Nota esa sensación cuando estás saboreando algo placentero; y nota cómo quieres más. No lo creas simplemente; inténtalo. No creas que ya lo saber porque ha sido de ese modo en el pasado. Inténtalo cuando comes. Saborea algo delicioso y mira qué sucede: surge un deseo por más. Eso es kama tanha.

También contemplamos la sensación de querer convertirnos en algo. Pero si hay ignorancia, entonces cuando no estamos buscando algo delicioso para comer o alguna música hermosa para escuchar, podemos estar atrapados en un reino de ambición y logros: el deseo de volverse. Estamos atrapados en ese movimiento de volvernos felices, buscando volvernos ricos; o podríamos intentar hacer que nuestra vida se sienta importante luchando por hacer un mundo mejor. Entonces nota esta sensación de querer volverte algo que no sea lo que eres ahora mismo.

Escucha al bhava tanha de tu vida: "Quiero practicar meditación así puedo volverme libre de mi dolor. Quiero volverme un iluminado. Quiero convertirme en monje o monja. Quiero volverme iluminado como laico. Quiero tener una mujer e hijos y una profesión. Quiero disfrutar del mundo sensorial sin tener que abandonar nada y volverme un Arhat también".

Cuando nos desilusionamos con el intento de volvernos algo, entonces está el deseo de liberarnos de las cosas. Así que contemplamos vibhava tanha, el deseo de liberarse: "Quiero liberarme de mi sufrimiento. Quiero liberarme de mi ira. Tengo esta ira y quiero liberarme de ella. Quiero liberarme de los celos, del temor y de la ansiedad". Nota esto como una reflexión sobre vibhava tanha. Realmente estamos contemplando eso en nosotros mismos que quiere liberarse de las cosas; no estamos intentando liberarnos de vibhava tanha. No estamos tomando posición contra el deseo de liberarnos de las cosas ni alentando ese deseo. En cambio, estamos reflexionando: "Es así; se siente así querer liberarse de algo; tengo que conquistar mi ira; tengo que matar al Mal y liberarme de mi codicia, entonces me volveré…" Podemos ver con este tren de pensamientos que volverse y liberarse está bastante asociado.  

Hay que tener en mente sin embargo que estas tres categorías de kama tanha, bhava tanha y vibhava tanha son modos meramente convenientes de contemplar el deseo. No son formas totalmente separadas de deseo sino aspectos diferentes del deseo.

La segunda intuición en la Segunda Noble Verdad es: "El deseo debe ser abandonado". Así es como llega a nuestra práctica el abandonar. Tienes una intuición de que el deseo debe ser abandonado, pero esa intuición no es un deseo de abandonar algo. Si no eres muy sabio y no estás reflexionando realmente en tu mente, tiendes a seguir el "quiero liberarme de, quiero dejar todos mis deseos", pero esto es sólo otro deseo. Sin embargo, puedes reflexionar sobre eso; puedes ver el deseo de liberarse, el deseo de volverse o el deseo del placer sensual. Comprendiendo estas tres clases de deseo puedes abandonarlos.

La Segunda Noble Verdad no te pide que pienses: "Tengo muchos deseos sensuales", o "Soy realmente ambicioso. ¡Soy realmente bhava tanha más, más, más! O "Soy realmente nihilista. Sólo quiero salir. Soy un verdadero fanático de vibhava tanha. Ese soy yo". La Segunda Noble Verdad no es eso. No es sobre identificarse con los deseos de ningún modo; es sobre reconocer el deseo.

Yo pasaba mucho tiempo observando cuánto de mi práctica era el deseo de volverme algo. Por ejemplo, cuánto de mis buenas intenciones de mi práctica de meditación como monje era volverme querido, cuántas de mis relaciones con otros monjes o monjas o con personas laicas tenían que ver con querer gustar y ser aprobado. Eso es bhava tanha, el deseo de elogio y éxito. Como monje, tienes este bhava tanha: querer que la gente comprenda todo y que aprecie el Dhamma. Incluso estos deseos sutiles, casi nobles, son bhava tanha.

Entonces hay vibhava tanha en la vida espiritual, que puede ser muy auto virtuoso: "Quiero liberarme de, aniquilar y exterminar estas corrupciones". Realmente me escuchaba a mí mismo pensando: "Quiero liberarme del deseo. Quiero liberarme de la ira. Ya no quiero estar atemorizado o ser celoso. Quiero ser valiente. Quiero tener alegría y gozo en mi corazón".

Esta práctica del Dhamma no es la de odiarse por tener esos pensamientos, sino realmente ver que esas son condiciones de la mente. Son impermanentes. El deseo no es lo que somos sino que es el modo en que tendemos a reaccionar por la ignorancia cuando no hemos comprendido estas Cuatro Nobles Verdades en sus tres aspectos. Tendemos a reaccionar así hacia todo. Estas son reacciones normales debidas a la ignorancia.

Pero no necesitamos seguir sufriendo. No somos simplemente víctimas del deseo. Podemos permitir que el deseo sea como sea y luego comenzar a abandonarlo. El deseo tiene el poder sobre nosotros y nos engaña sólo mientras nos aferremos a él, creamos en él y reaccionemos hacia él. 

AFERRARSE ES SUFRIMIENTO 

Normalmente equiparamos al sufrimiento con el sentimiento, pero el sentimiento no es sufrimiento. Es el aferrarse al deseo lo que es sufrimiento. El deseo no causa sufrimiento; la causa del sufrimiento es el aferrarse al deseo. Esta afirmación es para la reflexión y la contemplación en términos de tu experiencia individual.

Realmente debes investigar al deseo y conocerlo por lo que es. Debes saber qué es natural y necesario para la supervivencia y qué no lo es. Podemos ser muy idealistas pensando que incluso la necesidad de comer es alguna clase de deseo que no deberíamos tener. Uno puede ser bastante ridículo sobre eso. Pero el Buddha no era un idealista y no era un moralista. No estaba intentando condenar nada. Estaba intentando despertarnos a la verdad de modo que pudiéramos ver las cosas claramente.

Una vez que hay claridad y ver del modo correcto, entonces no hay sufrimiento. Todavía puedes sentir hambre. Todavía puedes necesitar comida sin que se vuelva un deseo. La comida es una necesidad natural del cuerpo. El cuerpo no es yo; necesita comida porque si no se pondría muy débil y moriría. Esa es la naturaleza del cuerpo: no haya nada malo con eso. Si nos volvemos muy moralistas y de mentalidad elevada y creemos que nosotros somos nuestros cuerpos, que el hambre es nuestro propio problema, y que no deberíamos ni siquiera comer, eso no es sabiduría; es tontería.

Cuando realmente ver el origen del sufrimiento, comprendes que el problema es el aferrarse al deseo, no el deseo en sí. Aferrarse significa ser engañado por el deseo, pensar que es realmente "yo" y "mío": "Estos deseos son yo y hay algo malo conmigo por tenerlos"; o "No me gusta cómo soy ahora. Debo convertirme en otra cosa", o "Debo liberarme de algo antes de que pueda volverme lo que quiero ser". Todo esto es deseo. Entonces escúchalo con atención desnuda sin decir que es malo o bueno, sino meramente reconociéndolo por lo que es. 

ABANDONAR 

Si contemplamos los deseos y los escuchamos, realmente ya no estamos apegados a ellos; sólo estamos dejándolos ser como son. Entonces llegamos a la comprensión de que el origen del sufrimiento, el deseo, puede ser dejado de lado y puede abandonarse.

¿Cómo abandonas las cosas? Esto significa que las dejas como son; no significa que las aniquilas o las arrojas. Es más parecido a asentarlas y dejarlas ser. Mediante la práctica de abandonar comprendemos que hay un origen del sufrimiento, que es el apego al deseo, y comprendemos que debemos abandonar esas tres clases de deseo. Luego comprendemos que hemos abandonado esos deseos; ya no hay ningún apego hacia ellos.

Cuando te descubres apegado, recuerda que "abandonar" no es "liberarse de" o "arrojar". Si estoy aferrándome a este reloj y dices: "¡Abandónalo!", eso no significa "¡arrójalo!". Yo podría pensar que debo arrojarlo porque estoy apegado a él, pero eso sería sólo el deseo de liberarme de él. Tendemos a pensar que liberarse del objeto es un modo de liberarse del apego. Pero si puedo contemplar el apego, este aferrarme al reloj, comprendo que no tiene sentido liberarme de él, es un buen reloj, mantiene bien la hora y no es pesado de llevar. El reloj no es el problema. El problema es aferrarse al reloj. ¿Entonces qué hago? Lo abandono, lo pongo a un lado, lo dejo suavemente sin ninguna clase de aversión. Luego puedo levantarlo nuevamente, ver qué hora es y dejarlo a un lado cuando sea necesario.

Puedes aplicar esta intuición en "abandonar" al deseo por los placeres sensuales. Quizás quieres tener mucha diversión. ¿Cómo dejarías de lado ese deseo sin ninguna aversión? Simplemente reconoce el deseo sin juzgarlo. Puedes contemplar el querer liberarte de él, porque te sientes culpable de tener ese deseo tonto, pero sólo déjalo de lado.  Luego, cuando lo ves tal como es, reconociendo que es sólo deseo, ya no estás apegado a él.

Así que el modo es siempre trabajar con los momentos de la vida cotidiana. Cuando te estás sintiendo deprimido y negativo, justo el momento en que rehúsas ser indulgente con ese sentimiento es una experiencia de iluminación. Cuando ves eso, no necesitas hundirte en el mar de la depresión y la desesperación y revolcarte en él. Puedes realmente parar aprendiendo a no darle a las cosas un segundo pensamiento.

Debes descubrir esto mediante la práctica de modo que sepas por ti mismo cómo abandonar el origen del sufrimiento. ¿Puedes abandonar el deseo queriendo liberarte de él? ¿Qué es eso que realmente está siendo abandonado en un momento dado? Debes contemplar la experiencia de abandonar y examinar e investigar realmente hasta que llegue la intuición. Sigue con eso hasta que llegue esa intuición: "Ah, abandonar, ahora comprendo. El deseo está siendo abandonado". Esto no significa que vayas a abandonar el deseo para siempre, pero en un momento realmente has abandonado y lo has logrado en una atención plenamente conciente. Allí hay una intuición entonces. Esto es lo que llamamos conocimiento de intuición. En Pali, lo llamamos ñanadassana, o comprensión profunda.

Tuve mi primera intuición en abandonar durante mi primer año de meditación. Me imaginaba intelectualmente que debía abandonarlo todo y luego pensé: "¿Cómo abandonar?" Parecía imposible abandonar algo. Yo seguía contemplando: "¿Cómo abandonar?" Luego decía: "Abandonas abandonando". "Bien, entonces ¡abandona!" Luego decía: "¿Pero ya he abandonado?", y "¿Cómo abandonas?" "Bien, sólo abandona". Yo seguía así, frustrándome más. Pero finalmente se hizo obvio lo que estaba sucediendo. Si intentas analizar el abandonar en detalle, quedas atrapado en hacerlo muy complicado. Ya no era algo que pudieras imaginar en palabras, sino algo que realmente hacías. Así que abandoné por un momento, justo así.

Ahora con los problemas personales y las obsesiones, abandonarlos es lo mismo. No es un asunto de analizar y hacer interminablemente más un problema de ellos, sino de practicar ese estado de dejar en paz a las cosas, dejar que se vayan. Al principio, abandonas pero luego las tomas nuevamente porque el hábito de aferrarse es tan fuerte. Pero al fin tienes la idea. Incluso cuando tuve esa intuición en abandonar, abandoné durante un momento pero luego comencé a aferrarme pensando: "No lo puedo hacer, ¡tengo tantos malos hábitos!" Pero no confíes en esa clase de cosa regañona, despreciativa en ti mismo. Es totalmente indigna de confianza. Es sólo cuestión de practicar el abandono. Cuanto más comienzas a ver cómo hacerlo, entonces más eres capaz de sostener el estado de no apego. 

LOGRO 

Es importante saber cuándo has abandonado el deseo: cuando ya no juzgas ni intentas liberarte de él; cuando reconoces que es como es. Cuando estás realmente calmo y apacible, entonces descubrirás que no hay apego a nada. No estás atrapado, intentando tener algo o intentando liberarte de algo. El bienestar es sólo conocer las cosas como son sin sentir la necesidad de hacer un juicio sobre ellas.

Todo el tiempo decimos: "¡Esto no debería ser así!", "Yo no debería ser de este modo", y "No deberías ser así y no deberías hacer eso", y demás. Estoy seguro de que podría decirte  lo que deberías ser, y tú podrías decirme lo que debería ser yo. Deberíamos ser amables, amorosos, generosos, de buen corazón, trabajadores, diligentes, corajudos, valientes y compasivos. ¡No debo conocerte en absoluto para decirte eso! Pero para conocerte realmente, tendría que poder abrirme a ti antes que comenzar desde un ideal sobre lo que debe ser una mujer o un hombre, de lo que debe ser un Buddhista, o de lo que debe ser un cristiano. No es que no sepamos lo que debemos ser.

Nuestro sufrimiento proviene del apego que tenemos a los ideales, y de las complicaciones que creamos sobre el modo en que son las cosas. Nunca somos lo que deberíamos de acuerdo a nuestros ideales más elevados. La vida, los demás, el país en que vivimos, el mundo donde vivimos: las cosas nunca parecen ser lo que debieran. Nos volvemos muy críticos de todo y de nosotros mismos: "Yo sé que debería ser más paciente, ¡pero simplemente NO PUEDO ser paciente!...Escucha todos los "debería" y los "no debería" y los deseos: querer lo placentero, querer volverse o querer liberarse de lo feo y lo doloroso. Es como escuchar a alguien hablando por encima del cerco diciendo: "Quiero esto y no quiero aquello. Debería ser de este modo y no debería ser de aquel modo" Realmente tómate un tiempo para escuchar a la mente quejosa; tráela a la conciencia.

Yo hacía mucho estas cosas cuando me sentía descontento o crítico. Cerraba los ojos y comenzaba a pensar: "No me gusta esto y no me gusta aquello", "Esa persona no debería ser así", y "El mundo no debería ser así". Seguía escuchando esta clase de demonio crítico que seguía y seguía, criticándome, criticándote y criticando al mundo. Luego pensaba: "Quiero felicidad y comodidad; quiero sentirme seguro; ¡quiero ser amado!" Pensaba deliberadamente esas cosas y las escuchaba para conocerlas simplemente como condiciones que surgen en la mente. Entonces tráelas a tu mente, despierta todas las esperanzas, los deseos y las críticas. Tráelas a la conciencia. Entonces conocerás el deseo y podrás ponerlo a un lado.

Cuanto más contemplamos e investigamos el aferrarse, más intuición surge: "El deseo debe ser abandonado". Luego, mediante la práctica real y la comprensión de lo que es realmente abandonar, tenemos la tercera intuición en la Segunda Noble Verdad, que es: "El deseo ha sido abandonado". Realmente sabemos abandonar. No es un abandono teórico, sino una intuición directa. Sabes que el abandono ha sido logrado. Esto es de lo que se trata la práctica. 

LA TERCERA NOBLE VERDAD 

¿Qué es la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento? Es la desaparición sin remanentes y la cesación de ese mismo deseo; el rechazar, abandonar, dejar y renunciar a él. ¿Pero de dónde es abandonado y hecho cesar este deseo? Cuando haya lo que parece amable y gratificante, desde allí es abandonado y hecho cesar.

Hay esta Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento: esa fue la visión, la intuición, la sabiduría, el conocimiento y la luz que surgieron en mí sobre cosas nunca antes escuchadas. Esta Noble Verdad debe ser penetrada comprendiendo la Cesación del Sufrimiento…

Esta Noble Verdad ha sido penetrada comprendiendo la Cesación del Sufrimiento: esa fue la visión, la intuición, la sabiduría, el conocimiento y la luz que surgieron en mí sobre cosas nunca antes escuchadas.

Samyutta Nikaya, LVI, 11 

La Tercera Noble Verdad con sus tres aspectos es: "Hay Cesación del Sufrimiento, de dukkha. La cesación de dukkha debe ser comprendida. La cesación de dukkha ha sido comprendida".

La totalidad de la meta de la enseñanza Buddhista es desarrollar la mente reflexiva para abandonar las ilusiones. Las Cuatro Nobles Verdades son una enseñanza sobre abandonar mediante la investigación o el ver-contemplar: "¿Por qué esto es así? ¿Por qué es de este modo?"

Es bueno reflexionar sobre las cosas como por qué los monjes se afeitan la cabeza o por que las Buddha-rupas[4] se ven así. Contemplamos…la mente no está formando una opinión sobre si son buenas, malas, útiles o inútiles. La mente está realmente abierta y considerando: "¿Qué significa esto? ¿Qué representan los monjes? ¿Por qué llevan cuencos de limosnas? ¿Por qué no pueden tener dinero? ¿Por qué no cultivan su propia comida?" Contemplamos cómo este modo de vida ha mantenido a la tradición y le ha permitido ser transmitida desde su fundador original, Gotama el Buddha, hasta el tiempo presente.

Reflexionamos mientras vemos el sufrimiento; mientras vemos la naturaleza del deseo; mientras reconocemos que el apego al deseo es sufrimiento. Luego tenemos la intuición de permitir que el deseo se vaya y la comprensión del no sufrimiento, la cesación del sufrimiento. Estas intuiciones pueden llegar sólo mediante la reflexión; no pueden llegar mediante la creencia. No puedes obligarte a creer o a comprender una intuición como un acto de la voluntad; mediante contemplar realmente y reflexionar sobre estas verdades, las intuiciones te llegan. Llegan sólo mediante la mente que está abierta y receptiva a las enseñanzas; la creencia ciega ciertamente no es aconsejada ni se espera de nadie. En cambio, la mente debería tener la voluntad de estar receptiva, reflexionando y considerando.

Este estado mental es muy importante: es el camino de salida del sufrimiento. No es la mente que tiene opiniones fijas y prejuicios y cree que lo sabe todo o que sólo toma lo que dicen los demás como si fuera la verdad. Es la mente que está abierta a estas Cuatro Nobles Verdades y puede reflexionar sobre algo que podemos ver dentro de nuestra propia mente.

La gente raramente comprende el no sufrimiento porque requiere una clase especial de voluntad para reflexionar e investigar e ir más allá de lo grosero y lo obvio. Requiere una voluntad de ver realmente nuestras propias reacciones, de ser capaces de ver los apegos y de contemplar: "¿Cómo se siente el apego?"

Por ejemplo, ¿te sientes feliz o liberado por estar apegado al deseo? ¿Es estimulante o deprimente? Estas preguntas son para que las investigues. Si descubres que estar apegado a tus deseos es liberador, entonces hazlo.  Apégate a todos tus deseos y ve cuál es el resultado.

En mi práctica he visto que el apego a mis deseos es sufrimiento. No hay duda sobre eso. Puedo ver cuánto sufrimiento en mi vida ha sido causado por los apegos a las cosas materiales, a las ideas, actitudes o temores. Puedo ver toda clase de miserias innecesarias que me ha causado a mí mismo por medio del apego porque no lo conocía mejor. Yo crecí en Norteamérica, la tierra de la libertad. Norteamérica prometía el derecho a ser feliz, pero lo que ofrece realmente es el derecho a estar apegado a todo. Norteamérica te alienta a intentar ser tan feliz como puedas teniendo cosas. Sin embargo, si estás trabajando con las Cuatro Nobles Verdades, el apego debe ser comprendido y contemplado; entonces surge la intuición del no apego. Esto no es una afirmación intelectual o un mandato de tu cerebro diciendo que no debes estar apegado; es sólo una intuición natural en el no apego o el no sufrimiento. 

LA VERDAD DE LA IMPERMANENCIA 

Aquí en Amaravati cantamos el Dhammacakkapavattana Sutta en su forma tradicional. Cuando el Buddha ofreció este sermón sobre las Cuatro Nobles Verdades, sólo uno de los cinco discípulos que lo escuchó realmente lo comprendió; sólo él tuvo la intuición profunda. A los otros cuatro más bien les gustó, pensando: "Muy linda enseñanza en verdad", pero sólo uno de ellos, Kondañña, realmente tuvo la comprensión perfecta de lo que el Buddha estaba diciendo.

Los devas también estaban escuchando el sermón. Los devas son criaturas celestiales, etéreas, muy superiores a nosotros. Ellos no tienen cuerpos groseros como los nuestros; tienen cuerpos etéreos y son hermosos y encantadores, inteligentes. Ahora, aunque ellos estaban deleitados de escuchar el sermón, ninguno de ellos se iluminó por él.

Se nos dice que ellos se pusieron muy felices sobre la iluminación del Buddha y que gritaron a través del cielo cuando escucharon su enseñanza. Primero, un nivel de devata lo escuchó, luego gritaron hasta el nivel siguiente y pronto todos los devas estaban regocijándose, hasta el más alto, el reino de Brahma. Hubo una resonante alegría porque la Rueda del Dhamma había sido puesta a rodar, y esos devas y Brahmas estaban regocijándose por eso. Sin embargo, sólo Kondañña, uno de los cinco discípulos, fue iluminado cuando escuchó el sermón. En el mismo final del sutta, el Buddha lo llamó "Añña Kondañña". "Añña" significa conocimiento profundo, así que "Añña Kondañña" significa "Kondañña el que sabe".

¿Qué supo Kondañña? ¿Cuál fue la intuición que el Buddha elogió en el mismo final del sermón? Fue: "Todo lo que está sujeto a surgir está sujeto a cesar". Ahora, esto puede no sonar como un gran conocimiento pero lo que realmente implica es un modelo universal: cualquier cosa que esté sujeta a surgir está sujeta a cesar; es impermanente y no yo…Así que no te apegues, no seas engañado por lo que surge y cesa. No busques tus refugios, eso donde quieres estar y en lo que quieres confiar, en cualquier cosa que surge, porque esas cosas cesarán.

Si quieres sufrir y desperdiciar tu vida, sigue buscando cosas que surgen. Ellas te llevarán hasta el fin, a la cesación, y no serás más sabio por eso. Sólo seguirás repitiendo los mismos viejos hábitos monótonos y cuando mueras, no habrás aprendido nada importante de tu vida.

En vez de sólo pensar sobre eso, contempla realmente: "Todo lo que está sujeto a surgir está sujeto a cesar". Aplícalo a la vida en general, a tu propia experiencia. Entonces comprenderás. Sólo nota: comenzando…terminando. Contempla cómo son las cosas. Este reino sensorial se trata totalmente de surgir y cesar, comenzar y terminar; allí puede haber perfecta comprensión, samma ditthi, en esta vida. Yo no sé cuánto vivió Kondañña después del sermón del Buddha, pero estuvo iluminado en ese momento. Justo entonces, tuvo perfecta comprensión.

Me gustaría enfatizar qué importante es desarrollar este modo de reflexionar. Antes de desarrollar simplemente un método de tranquilizar tu mente, que ciertamente es una parte de la práctica, mira realmente que la meditación correcta es un compromiso de investigación sabia. Implica un esfuerzo valiente de mirar profundamente en las cosas, no de analizarte y hacer juicios sobre por qué sufres a nivel personal, sino de resolverte a seguir realmente el sendero hasta que tengas profunda comprensión. Esa perfecta comprensión está basada en el modelo de surgir y cesar. Una vez que esta ley sea comprendida, todo se ve como amoldándose en ese modelo.

Esta no es una enseñanza metafísica: "Todo lo que está sujeto a surgir está sujeto a cesar". No es sobre a realidad última, la realidad sin muerte; pero si comprendes profundamente y sabes que todo lo que está sujeto a surgir está sujeto a cesar, entonces comprenderás la realidad última, las verdades sin muerte, inmortales. Este es un medio hábil para esa comprensión suprema. Nota la diferencia: la afirmación no es metafísica, sino una afirmación que te lleva a la comprensión metafísica. 

MORTALIDAD Y CESACIÓN 

Con la reflexión sobre las Nobles Verdades, traemos a la conciencia este verdadero problema de la existencia humana. Vemos este sentido de alienación y de apego ciego a la conciencia sensorial, el apego a lo que está separado y se planta en la conciencia. Llenos de ignorancia, nos apegamos a los deseos por los placeres sensuales. Cuando nos identificamos con lo que es mortal o ligado a la muerte, y con lo que es insatisfactorio, ese mismo apego es sufrimiento.

Los placeres sensuales son todos placeres mortales. Lo que sea que veamos, escuchemos, toquemos, saboreemos o sintamos es mortal: ligado a la muerte. Así que cuando nos apegamos a los sentidos mortales, nos apegamos a la muerte. Si no lo hemos contemplado o comprendido, sólo nos apegamos ciegamente a la mortalidad esperando  poder mantenerla a distancia durante un tiempo. Fingimos que vamos a ser realmente felices con las cosas a las que nos apegamos, sólo para sentirnos finalmente desilusionados, desesperados y decepcionados. Podríamos triunfar en volvernos lo que queremos, pero eso también es mortal. Estamos apegándonos a otra condición ligada a la muerte. Entonces, con el deseo de morir, podríamos apegarnos al suicidio o a la aniquilación, pero la misma muerte es aun otra condición ligada a la muerte. A cualquier cosa a la que nos apeguemos en estos tres reinos de los deseos, nos estaremos apegando a la muerte, lo que significa que vamos a experimentar desilusión o desesperación.

La muerte de la mente es desesperación; la depresión es una clase de experiencia mortal de la mente. Así como el cuerpo muere una muerte física, la mente muere. Los estados mentales y las condiciones mentales mueren; lo llamamos desesperación, aburrimiento, depresión y angustia. Siempre que nos apegamos, si estamos experimentando aburrimiento, desesperación, angustia y tristeza, tendemos a buscar alguna otra condición mortal que está surgiendo. Como ejemplo, te sientes desesperado y piensas: "Quiero un trozo de torta de chocolate". ¡Y allí vas! Durante un momento puedes absorberte en el sabor dulce, delicioso, del chocolate de ese trozo de torta. En ese momento, hay volverse, ¡realmente te has vuelto el sabor dulce y delicioso del chocolate! Pero no puedes aferrarte a eso mucho tiempo. Lo tragas y ¿qué queda? Entonces debes seguir haciendo otra cosa. Esto es "volverse".

Nosotros estamos cegados, atrapados en este proceso de volvernos en el plano sensual. Pero mediante el conocimiento del deseo sin juzgar la belleza o la fealdad del plano sensual, llegamos a ver el deseo como es. Hay conocimiento. Luego, dejando de lado estos deseos en vez de aferrarnos a ellos, experimentamos Nirodha, la cesación del sufrimiento. Esta es la Tercera Noble Verdad que debemos comprender por nosotros mismos. Contemplamos la cesación. Decimos, "Hay cesación", y sabemos cuando algo ha cesado. 

PERMITIR QUE LAS COSAS SURJAN 

Antes de que puedas abandonar las cosas, debes admitirlas en plena conciencia. En la meditación, nuestra meta es permitir hábilmente que la subconciencia surja en la conciencia. A toda la desesperación, los temores, la angustia, la supresión y la ira se les permite surgir en la conciencia. Hay una tendencia en la gente a mantener ideales de mentalidad muy elevada. Podemos desilusionarnos mucho en nosotros mismos porque a veces sentimos que no somos tan buenos como deberíamos ser o que no deberíamos estar enojados: todos los deberías y los no deberías. Entonces creamos deseo de liberarnos de las cosas malas, y este deseo tiene una calidad virtuosa. Parece correcto liberarse de los malos pensamientos, la ira y los celos, porque una buena persona "no debería ser así". De esto modo creamos culpa.

Reflexionando sobre esto, traemos a la conciencia el deseo de volvernos este ideal y el deseo de liberarnos de esas cosas malas. Y haciendo esto, podemos abandonar, de modo que en vez de volverte la persona perfecta abandonas ese deseo. Lo que queda es la mente pura. No hay  necesidad de volverse la persona perfecta porque la mente pura es donde la gente perfecta surge y cesa.

La cesación es fácil de comprender a nivel intelectual, pero comprenderla puede ser bastante difícil porque esto ocasiona estar con lo que pensamos que no podemos soportar. Por ejemplo, cuando comencé a meditar, tenía la idea de que la meditación me haría más amable y más feliz y estaba esperando experimentar estados mentales de bienaventuranza. Pero durante los dos primeros meses, nunca sentí tanto odio y tanta ira en mi vida. Pensaba: "Esto es terrible, la meditación me ha hecho peor". Pero luego contemplaba por qué había tanto odio y aversión llegando, y comprendí que gran parte de mi vida había sido un intento de escapar de todo eso. Era un lector compulsivo. Llevaba libros a todos los lugares donde iba. Si en algún momento comenzaba a aparecer temor o aversión, tomaba mi libro y leía; o fumaba o me abalanzaba sobre los bocadillos. Tenía una imagen de mí mismo como una persona amable que no odiaba a la gente, así que cualquier insinuación de odio o aversión era reprimida.

Esta es la razón por la cual durante los primeros meses como monje yo estaba tan desesperado por hacer cosas. Estaba intentando buscar algo para distraerme porque había comenzado a recordar en la meditación todas las cosas que deliberadamente intentaba olvidar. Los recuerdos de la infancia y la adolescencia seguían apareciendo en mi mente; entonces esta ira se hacía tan conciente que simplemente parecía desbordarme. Pero algo en mí comenzó a reconocer que debía tratar con esto, así que me adherí a ello. Todo el odio y la ira que habían sido suprimidos en treinta años de vida alcanzaban su cima en ese momento, y se quemaban y cesaban mediante la meditación. Era un proceso de purificación.

Para permitir que funcione ese proceso de cesación, debemos tener la voluntad de sufrir. Esta es la razón por la cual remarco la importancia de la paciencia. Debemos abrir nuestra mente al sufrimiento porque es abrazando el sufrimiento cuando el sufrimiento cesa. Cuando descubrimos que estamos sufriendo, físicamente o mentalmente, entonces vamos al sufrimiento real que está presente. Nos abrimos completamente a él, le damos la bienvenida, nos concentramos en él, le permitimos ser lo que es. Esto significa que debemos ser pacientes y soportar lo desagradable de una condición en particular. Debemos soportar el aburrimiento, la desesperación, la duda y el temor para comprender que cesan en vez de escapar de ellos.

Mientras no permitamos que las cosas cesen, sólo creamos más kamma que simplemente refuerza nuestros hábitos. Cuando algo surge, lo aferramos y proliferamos a su alrededor; y esto lo complica todo. Entonces esas cosas serán repetidas y repetidas a lo largo de nuestra vida: no podemos ir por ahí siguiendo nuestros deseos y temores y esperar lograr la paz. Contemplamos al temor y al deseo de modo que ya no nos engañen: debemos conocer qué nos engaña antes de poder abandonarlo. El deseo y el temor deben ser conocidos como impermanentes, insatisfactorios y sin yo. Son vistos  y penetrados así el sufrimiento puede quemarse solo.

Es muy importante aquí diferenciar entre cesación y aniquilación: el deseo que llega a la mente para liberarse de algo. La cesación es el fin natural de cualquier condición que ha surgido. ¡Entonces no es deseo! No es algo que creamos en la mente sino que es el fin de eso que comenzó, la muerte de eso que ha nacido. Por consiguiente, la cesación no es un yo: no surge de un sentido de "Debo liberarme de las cosas", sino cuando permitimos cesar a lo que ha surgido. Para hacer eso, uno debe abandonar el deseo, dejar que se vaya. No significa rechazarlo o arrojarlo sino que abandonarlo significa dejarlo ir.

Entonces, cuando ha cesado, experimentas Nirodha, la cesación, la vaciedad, el no apego. Nirodha es otra palabra para Nibbana. Cuando has dejado ir algo y le has permitido cesar, entonces lo que queda es paz.

Puedes experimentar esa paz mediante tu propia meditación. Cuando has dejado que el deseo termine en tu propia mente, eso que queda es muy pacífico. Esa es la verdadera pacificación, lo Inmortal. Cuando sabes realmente cómo es, comprendes Nirodha sacca, la Verdad de la Cesación, en la cual no hay yo pero aun hay alerta y claridad. El significado real de la bienaventuranza es esa conciencia pacífica, trascendente.

Si no permitimos la cesación, entonces tendemos a operar desde asunciones que hacemos sobre nosotros mismos sin saber siquiera lo que estamos haciendo. A veces, no es hasta que comenzamos a meditar que empezamos a comprender cómo mucho temor y falta de confianza en nuestra vida provienen de las experiencias de la infancia. Recuerdo que cuando era niño tenía un muy buen amigo que me dio la espalda y me rechazó. Después de eso estuve confundido durante meses. Eso dejó una impresión indeleble en mi mente. Luego comprendí mediante la meditación cuánto había afectado un pequeño incidente como ese a mis futuras relaciones con los demás: siempre tenía un temor tremendo al rechazo. Jamás había siquiera pensado en eso hasta que ese recuerdo en particular surgió en mi memoria durante la meditación. La mente racional sabe que es ridículo dar vueltas pensando en las tragedias de la infancia. Pero si siguen surgiendo en la conciencia cuando estás en la mitad de la vida, quizás estén intentando decirte algo sobre asunciones que fueron formadas cuando eras niño.

Cuando comienzas a sentir recuerdos o temores obsesivos que llegan durante la meditación, en vez de frustrarte o enojarte con ellos, míralos como algo a ser aceptado en la conciencia para que puedas dejarlos ir. Puedes ordenar tu vida cotidiana de modo que nunca tengas que ver esas cosas; entonces las condiciones para que realmente surjan son mínimas. Puedes dedicarte a un montón de causas importantes y mantenerte ocupado; entonces estas ansiedades y temores innombrables nunca se harán concientes: ¿pero qué pasa cuando los dejas ir? El deseo o la obsesión se mueven, y se mueven hacia la cesación. Terminan. Y entonces tienes la intuición de que hay cesación del deseo. Entonces el tercer aspecto de la Tercera Noble Verdad es: la cesación ha sido comprendida. 

REALIZACIÓN 

Esto debe ser realizado. El Buddha decía enfáticamente: "Esta es una Verdad para ser realizada aquí y ahora". No tenemos que esperar hasta morir para descubrir si es totalmente verdad; esta enseñanza es para los seres humanos vivos como nosotros. Cada uno de nosotros debe realizarla. ¡Puedo contarte sobre ella y alentarte a hacerlo pero no puedo hacer que la realices!

No pienses en ella como algo remoto o más allá de tu capacidad. Cuando hablamos de Dhamma o Verdad, decimos que es aquí y ahora, y es algo que podemos ver por nosotros mismos. Podemos orientarnos hacia ella; podemos inclinarnos hacia la Verdad. Podemos prestar atención al modo en que es, aquí y ahora, en este momento y en este lugar. Eso es atención: estar alerta y llevar la atención al modo en que es. Mediante la atención investigamos el sentido de yo, este sentido de mí y mío: mi cuerpo, mis sensaciones, mis recuerdos, mis pensamientos, mis opiniones, mi casa, mi auto y demás.

Mi tendencia era el descrédito así, por ejemplo, con el pensamiento: "Yo soy Sumedho". Pensaba sobre mí en términos negativos: "No soy bueno". Pero escucha, ¿de dónde viene eso y dónde cesa? , o "Realmente soy mejor que tú, estoy mucho más realizado. ¡He estado viviendo la Vida Santa durante mucho tiempo así que debo ser mejor que cualquiera de ustedes!" ¿De dónde surge ESO y dónde cesa?

Cuando hay arrogancia, orgullo o descrédito, lo que sea, examínalo; escucha internamente: "Yo soy…" Sé conciente y atento al espacio antes de que lo pienses; entonces piensa y nota el espacio que sigue. Mantén tu atención en esa vaciedad al final y mira cuánto puedes sostener tu atención sobre eso. Mira si puedes escuchar una especie de sonido tintineante en la mente, el sonido del silencio, el sonido primordial. Cuando concentras tu atención sobre eso, puedes reflexionar: "¿Hay algún sentido de yo?" Ves que cuando estás realmente vacío, cuando sólo hay claridad, alerta y atención, no hay yo. No hay sentido de mi y mío. Entonces, voy a ese estado vacío y contemplo el Dhamma: pienso "Esto es así como es. Este cuerpo aquí es simplemente de este modo" Puedo darle un nombre o no, pero ahora mismo es de este modo. ¡No es Sumedho!

No hay monje Buddhista en la vaciedad. "Monje Buddhista" es meramente una convención, apropiada a tiempo y lugar. Cuando la gente te elogia y dice: "Qué maravilloso", puedes conocerlo como alguien haciendo un elogio sin tomarlo personalmente. Sabes que no hay monje Buddhista allí; es sólo la Talidad. Es exactamente así. Si quiero que Amaravati sea un lugar exitoso  y lo es, soy feliz. Pero si todo fracasa, si nadie se interesa, no podemos pagar la cuenta de la electricidad y todo se derrumba, ¡fracaso! Pero realmente no hay Amaravati. La idea de una persona que sea monje Buddhista o de un lugar llamado Amaravati, eso son sólo convenciones, no realidades supremas. Ahora mismo es simplemente de ese modo, exactamente del modo que se supone que sea. Uno no acarrea el peso de tal lugar sobre sus hombros porque uno lo ve como realmente es y no hay persona que esté involucrada en eso. Si triunfa o fracasa ya no es importante del mismo modo.

En la vaciedad, las cosas son sólo lo que son. Cuando estamos concientes de este modo, no significa que seamos indiferentes al éxito o al fracaso y que no nos molestemos en hacer nada. Podemos aplicarnos. Sabemos que lo podemos hacer; sabemos qué debe hacerse y podemos hacerlo del modo correcto. Entonces todo se vuelve Dhamma, del modo que sea. Hacemos las cosas porque es lo correcto que debe hacerse en este momento y en este lugar en vez de hacerlo por un sentido de ambición personal o de temor al fracaso.

El sendero hacia la cesación del sufrimiento es el sendero de la perfección. La perfección puede ser una palabra más bien intimidante porque no sentimos muy imperfectos. Como personalidades, nos preguntamos cómo podemos osar siquiera considerar la posibilidad de ser perfectos. La perfección humana es algo de lo que nadie habla; no parece posible en absoluto pensar en la perfección considerando al ser humano. Pero un arhat es simplemente un ser humano que tiene una vida perfeccionada, alguien que ha aprendido todo lo que hay que aprender a través de la ley básica: "Todo lo que está sujeto a surgir está sujeto a cesar". Un arhat no necesita saberlo todo sobre todas las cosas; sólo es necesario saber y comprender plenamente esta ley.

Usamos la sabiduría de Buddha para contemplar el Dhamma, el modo en que son las cosas. Tomamos refugio en la Sangha, en aquello que es hacer el bien y evitar el mal. La Sangha es una cosa, una comunidad. No es un grupo de personalidades individuales o caracteres diferentes. El sentido de ser una persona individual o un hombre o una mujer ya no es importante para nosotros. Este sentido de Sangha es realizado como Refugio. Hay esa unidad de modo que aunque las manifestaciones son todas individuales, nuestra realización es la misma. Mediante estar despiertos, alertas y ya no más apegados, realizamos la cesación y residimos en la vaciedad donde todos nos unimos. No hay persona allí. Las personas pueden surgir y cesar en la vaciedad, pero no hay persona. Hay sólo claridad, conciencia, paz y pureza.  

LA CUARTA NOBLE VERDAD 

¿Cuál es la Noble Verdad del Camino que Lleva a la Cesación del Sufrimiento? Es el Óctuplo Noble Sendero, es decir: Correcta Comprensión, Correctos Pensamientos, Correcta Habla, Correctas Acciones, Correcto Modo de Vida, Correcto Esfuerzo, Correcta Atención y Correcta Concentración.

Hay esta Noble Verdad del Sendero que lleva a la Cesación del Sufrimiento: esa fue la visión, la intuición, la sabiduría, el conocimiento y la luz que surgieron en mí sobre cosas nunca antes escuchadas…

Esta Noble Verdad debe ser penetrada cultivando el Sendero…

Esta Noble Verdad ha sido penetrada cultivando el Sendero: esa fue la visión, la intuición, la sabiduría, el conocimiento y la luz que surgieron en mí sobre cosas nunca antes escuchadas.

Samyutta Nikaya, LVI, 11 

La Cuarta Noble Verdad, como las tres primeras, tiene tres aspectos. El primer aspecto es: "Hay un Noble Sendero, el atthangika magga, la salida del sufrimiento". También se lo llama ariya magga, el Sendero Ariya o Noble. El segundo aspecto es: "Este sendero debe ser desarrollado". La intuición final en el estado de arhat es: "Este sendero ha sido plenamente desarrollado".

El Óctuplo Noble Sendero está presentado en una secuencia: comenzando con la Comprensión Correcta (o perfecta), samma ditthi, pasa al Pensamiento (o intención o aspiración) Correcto, samma sankappa; estos dos elementos del sendero están agrupados como Sabiduría (pañña). El compromiso moral (sila) deriva de pañña; esto cubre el Habla Correcta, la Acción Correcta y el Medio de Vida Correcto, también mencionados como el habla perfecta, la acción perfecta y el medio de vida perfecto, samma vaca, samma kammanta, y samma ajiva.

Luego tenemos Esfuerzo Correcto, Atención Correcta y Concentración Correcta, samma vayama, samma sati y samma samadhi, que derivan naturalmente de sila. Estos tres últimos proveen equilibrio emocional. Se tratan del corazón, el corazón que está liberado del punto de vista del yo y del egoísmo. Con el Esfuerzo Correcto, la Atención Correcta y la Concentración Correcta, el corazón es puro, libre de manchas y corrupciones. Cuando el corazón es puro, la mente es apacible. La Sabiduría (pañña), o la Comprensión Correcta y la Aspiración Correcta, provienen de un corazón puro. Esto nos lleva de vuelta adonde comenzamos.

Estos, entonces, son los elementos del Óctuplo Sendero, agrupados en tres secciones: 

  1. Sabiduría (pañña

Correcta Comprensión (samma ditthi)

Correctos Pensamientos (samma sankappa

  1. Moralidad (sila)

Correcta Habla (samma vaca)

Correcta Acción (samma kammanta)

Correcto Medio de Vida (samma ajiva

  1. Concentración (samadhi

Correcto Esfuerzo (samma vayama)

Correcta Atención (samma sati)

Correcta Concentración (samma samadhi

El hecho de que los enumeremos en orden no significa que ocurran de un modo lineal, en secuencia: surgen juntos. Podemos hablar sobre el Óctuplo Sendero y decir: "Primero tienes Correcta Comprensión, luego tienes Correctos Pensamientos, luego…" Pero en realidad, presentado de este modo, simplemente nos enseña a reflexionar sobre la importancia de hacernos responsables por lo que decimos y hacemos en nuestra vida. 

COMPRENSIÓN CORRECTA 

El primer elemento del Óctuplo Noble Sendero es la Correcta Comprensión que surge mediante las intuiciones en las tres primeras Nobles Verdades. Si tienes esas intuiciones, entonces hay comprensión perfecta del Dhamma, la comprensión de que: "Todo lo que está sujeto a surgir está sujeto a cesar". Es así de simple.  No debes pasar mucho tiempo leyendo "Todo lo que está sujeto a surgir está sujeto a cesar" para comprender las palabras, pero a la mayoría de nosotros nos lleva un buen tiempo saber qué significan las palabras en un sentido profundo antes que sólo mediante la comprensión cerebral.

Para usar el inglés coloquial moderno, intuición es realmente  conocimiento con las tripas, no es sólo de las ideas. Ya no es: "Creo que sé", o "Oh, sí, eso parece algo razonable, sensato. Estoy de acuerdo. Me gusta ese pensamiento". Esa clase de comprensión todavía es desde el cerebro mientras que el conocimiento intuitivo es profundo. Es realmente conocido y la duda ya no es problema.

Esta comprensión profunda proviene de las nueve intuiciones previas. Así que hay una secuencia que lleva a la Correcta Comprensión de las cosas como son, a saber, que: "Todo lo que está sujeto a surgir está sujeto a cesar y no es yo". Con la Correcta Comprensión has abandonado la ilusión de un yo que esté conectado a condiciones mortales.  Todavía está el cuerpo, todavía hay sensaciones y pensamientos, pero ellos son simplemente lo que son: ya no hay la creencia de que eres tu cuerpo o tus sensaciones o tus pensamientos. El énfasis está puesto en "las cosas son lo que son". No estamos intentando decir que las cosas no son nada en absoluto o que no son lo que son. Son exactamente lo que son y nada más. Pero cuando somos ignorantes, cuando no hemos comprendido estas verdades, tendemos a pensar que las cosas son más de lo que son. Creemos toda clase de cosas y creamos toda clase de problemas alrededor de las condiciones que experimentamos.

Así que gran parte de la angustia y la desesperación humanas proviene del añadido extra que nace de la ignorancia en el momento. Es triste comprender cómo la miseria, la angustia y la desesperación de la humanidad están basadas en la ilusión; la desesperación es vacía y sin sentido. Cuando ves esto, comienzas a sentir una compasión infinita hacia todos los seres. ¿Cómo puedes odiar a alguien, tener rencores o condenar a alguien que está atrapado en este cautiverio de ignorancia? Todos están influidos para hacer lo que hacen por sus opiniones erróneas de las cosas.

* * * 

A medida que meditamos, experimentamos algo de tranquilidad, una medida de calma en la que la mente se ha tranquilizado. Cuando vemos algo como una flor con una mente en calma, estamos mirándola como es. Cuando no hay aferrarse, nada que lograr ni nada de qué liberarse, entonces si lo que vemos, escuchamos o experimentamos por medio de los sentidos es hermoso, es verdaderamente hermoso. No estamos criticándolo, comparándolo, intentando poseerlo o apropiarnos; nos deleitamos y nos alegramos en la belleza a nuestro alrededor porque no hay necesidad de hacer algo con eso. Es exactamente lo que es.

La belleza nos recuerda la pureza, la verdad y la belleza suprema. No debemos verla como un señuelo para engañarnos: "esas flores están aquí sólo para atraerme así soy engañado por ellas", ¡esa es la actitud del viejo gruñón meditador! Cuando vemos a un compañero del sexo opuesto con un corazón puro, apreciamos la belleza sin deseo por alguna clase de contacto o posesión. Podemos deleitarnos en la belleza de los demás, tanto hombres como mujeres, cuando no hay interés o deseo egoísta. Hay honestidad; las cosas son lo que son. Esto es lo que entendemos por liberación o vimutti en Pali. Somos liberados de esas ataduras que distorsionan y corrompen la belleza a nuestro alrededor, como los cuerpos que tenemos. Sin embargo, nuestra mente puede estar tan corrupta y negativa, tan deprimida y obsesionada con las cosas, que ya no las vemos como son. Si no tenemos Correcta Comprensión, vemos todo a través de gruesos filtros y velos cada vez mayores.

Correcta Comprensión es estar desarrollado mediante la reflexión, usando las enseñanzas del Buddha. El Dhammacakkapavattana Sutta en sí mismo es una enseñanza muy interesante para contemplar  y usar como referencia para la reflexión. También podemos usar otros sutras del Tipitaka[5], tales como las que tratan paticcasamuppada (la Originación dependiente). Esta es una enseñanza fascinante para reflexionar. Si puedes contemplar esas enseñanzas, puedes ver muy claramente la diferencia entre el modo en que son las cosas como Dhamma y el punto donde tendemos a crear ilusión sobre el modo en que son las cosas. Esta es la razón por la cual necesitamos establecer una atención plenamente conciente de las cosas como son. Si hay conocimiento de las Cuatro Nobles Verdades, entonces hay Dhamma.

Con la Comprensión Correcta todo se ve como Dhamma; por ejemplo: estamos aquí sentados…Esto es Dhamma. No pensamos en este cuerpo y mente como una personalidad con todas sus opiniones y puntos de vista y todos los pensamientos condicionados y las reacciones que hemos adquirido mediante la ignorancia. Reflexionamos sobre este momento ahora como: "Así es como es. Esto es Dhamma". Traemos a la mente la comprensión de que esta formación física es simplemente Dhamma. No es yo; no es personal.

También, vemos la sensibilidad de esta formación física como Dhamma en vez de tomarla personalmente: "Soy sensible" o "No soy sensible"; "No eres sensible hacia mí", "¿Quién es más sensible?"…" ¿Por qué Dios crea el dolor; por qué no crea sólo placer? ¿Por qué hay tanto sufrimiento y miseria en el mundo? Es injusto. La gente muere y debemos separarnos de las personas que amamos; la angustia es terrible".

No hay Dhamma en eso, ¿no? Es todo puntos de vista del yo: "Pobre de mí. No me gusta esto, no quiero que sea así. Quiero seguridad, felicidad, placer y todo lo mejor de todas las cosas; no es justo que no tenga esas cosas. No es justo que mis padres no hayan sido Arhats cuando yo nací. No es justo que ellos nunca hayan elegido Arhats para ser primer ministro de Gran Bretaña. Si todo fuera justo, ¡ellos hubieran elegido Arhats como primer ministro!"

Estoy intentando llevar este sentido de "esto no está bien, esto no es justo" hasta el absurdo para señalar cómo esperamos que Dios cree todo para nosotros y para hacernos felices y seguros. Eso es frecuentemente lo que la gente piensa incluso si no lo dicen. Pero cuando reflexionamos, vemos: "Esto es como es. El dolor es así y así es como es el placer. La conciencia es así". Sentimos. Respiramos. Podemos aspirar.  

Cuando reflexionamos, contemplamos nuestra propia humanidad como es. Ya no lo tomamos a un nivel personal ni culpamos a alguien porque las cosas no son exactamente como nos gustan o como queremos. Es como es, y somos como somos. Podrías preguntar por qué no todos podemos ser exactamente iguales – la misma ira, la misma codicia y la misma ignorancia- sin todas las variaciones o permutaciones. Sin embargo aunque puedas rastrear la experiencia humana a las cosas básicas, cada uno de nosotros tiene su propio kamma con el que tratar – nuestras propias obsesiones y tendencias- que son siempre diferentes en calidad y cantidad que las de los demás.

¿Por qué no podemos ser exactamente iguales, tener exactamente lo mismo de todo y parecernos todos a un ser andrógino? En un mundo así, nada sería injusto, ninguna diferencia estaría permitida, todo sería absolutamente perfecto y no habría posibilidad de desigualdad. Pero como reconocemos el Dhamma, vemos que dentro del reino de las condiciones no hay dos cosas idénticas. Todas son bastante diferentes, infinitamente variables y cambiantes, y cuanto más intentamos hacer condiciones de acuerdo a nuestras ideas, más frustrados terminamos. Intentamos crearnos mutuamente y crear una sociedad para ajustarse a las ideas que tenemos de cómo deben ser las cosas, pero siempre terminamos sintiéndonos frustrados. Con reflexión, comprendemos: "Esto es como es", este es el modo en que deben ser las cosas, sólo pueden ser de este modo.

Ahora, eso no es una reflexión fatalista o negativa. No es una actitud de: "Así es como es y no hay nada que puedas hacer". Es una respuesta muy positiva de aceptar el flujo de la vida por lo que es. Incluso si no es lo que queremos, podemos aceptarlo y aprender de ello. 

Somos seres  concientes, inteligentes, con memoria retentiva. Tenemos un lenguaje. A lo largo de los últimos varios miles de años, hemos desarrollado la razón, la lógica y la inteligencia discriminativa. Lo que debemos hacer es imaginarnos cómo usar esas capacidades como herramientas de realización del Dhamma en vez de usarlas como adquisiciones o problemas personales. Las personas que desarrollan su inteligencia discriminativa frecuentemente terminan volviéndola contra sí mismos; se vuelven muy críticos, e incluso comienzan a odiarse. Esto es porque nuestras facultades discriminativas tienden a enfocarse sobre lo que está mal en todo. Eso es de lo que se trata la discriminación: ver cómo esto es diferente de aquello. Cuando te haces eso a ti mismo, ¿con qué terminas? Sólo con una lista completa de fallas y faltas que te hacen ver absolutamente desesperado.

Cuando estamos desarrollando la Correcta Comprensión, usamos nuestra inteligencia para la reflexión y la contemplación de las cosas. También usamos nuestra atención, estando abiertos al modo en que es. Cuando reflexionamos de este modo, estamos usando la atención y la sabiduría juntas. Entonces ahora estamos usando nuestra capacidad de discriminar con sabiduría (vijja) en vez de hacerlo con ignorancia (avijja). Esta enseñanza de las Cuatro Nobles Verdades es para ayudarte a usar tu inteligencia, tu habilidad de contemplar, reflexionar y pensar, de un modo sabio antes que de un modo autodestructivo, codicioso u odioso. 

CORRECTOS PENSAMIENTOS (CORRECTA ASPIRACIÓN) 

El segundo elemento del Óctuplo Noble Sendero es samma sankappa. A veces se traduce como "Correctos pensamientos", pensar del modo correcto. Sin embargo, realmente tiene más de una cualidad dinámica, como "intención", "actitud" o "aspiración". Me gusta usar "aspiración", que de alguna manera es muy significativo en este Óctuplo Sendero, porque aspiramos.

Es importante ver que la aspiración no es deseo. La palabra Pali "tanha" significa deseo que proviene de la ignorancia, mientras que "sankappa" significa aspiración que no proviene de la ignorancia. Aspiración podría parecer como una clase de deseo para nosotros porque en inglés usamos la palabra "deseo" para todo lo que tiene esa naturaleza, ya sea aspirar o querer. Podrías pensar que aspiración es una clase de tanha, querer volverse iluminado (bhava tanha), pero samma sankappa proviene de la Correcta Comprensión, de ver claramente. No es querer volverse algo; no es el deseo de volverse una persona iluminada. Con Correcta Comprensión, esa completa ilusión y modo de pensar ya no tienen sentido.

La aspiración es una sensación, una intención, una actitud o movimiento en nosotros. Nuestro espíritu emerge, no se hunde hacia abajo, ¡no es desesperación! Cuando hay Correcta Comprensión aspiramos hacia la verdad, la belleza y la bondad. Samma ditthi y samma sankappa, Correcta Comprensión y Correcta Aspiración, son llamadas pañña o sabiduría y ellas construyen la primera de las tres secciones del Óctuplo Sendero. 

Podemos contemplar: ¿por qué es que aun nos sentimos descontentos, incluso cuando tenemos lo mejor de todo? No somos completamente felices incluso si tenemos una hermosa casa, un auto, el matrimonio perfecto, niños adorables y brillantes y todo lo demás, ¡y ciertamente no estamos satisfechos cuando no tenemos todas esas cosas!...Si no las tenemos, podemos pensar: "Bien, si tuviera lo mejor, entonces estaría satisfecho". Pero no lo estaríamos. La tierra no es el lugar para nuestra satisfacción; no se supone que lo sea. Cuando comprendemos esto, ya no esperamos satisfacción del planeta tierra; no hacemos esa demanda.

Hasta que comprendemos que este planeta no puede satisfacer todo lo que queremos, seguimos preguntándonos: "¿Por qué no puedes satisfacerme, Madre Tierra?" Somos como niñitos que succionan a su madre, intentando constantemente obtener lo máximo de ella y queriéndola siempre para nutrirlos y hacerlos sentir contentos.

Si estamos contentos, no nos preguntaríamos por las cosas. Sin embargo reconocemos que hay algo más que sólo la tierra bajo nuestros pies; hay algo sobre nosotros que no podemos comprender lo suficiente. Tenemos la habilidad de preguntarnos y pensar sobre la vida, de contemplar su sentido. Si quieres conocer el sentido de tu vida, no puedes estar satisfecho sólo la riqueza material, la comodidad y la seguridad.

Entonces aspiramos a conocer la verdad. Podrías pensar que eso es una clase de deseo o aspiración presuntuosa, "¿Quién creo que soy Este viejito yo intentando conocer la verdad sobre todo?" Pero hay esta aspiración. ¿Por qué la tenemos si no es posible? Considera el concepto de una realidad suprema; la idea de Dios, lo Sin Muerte o lo Inmortal, es realmente un pensamiento muy refinado. Aspiramos a conocer esa realidad última. Nuestro lado animal no aspira; no sabe nada de esas aspiraciones. Pero en cada uno de nosotros hay una inteligencia intuitiva que quiere saber; siempre está con nosotros pero tendemos a no darnos cuenta de ella; no la comprendemos. Tendemos a descartarla o a confundirla, especialmente los materialistas modernos. Ellos sólo creen que es una fantasía y que no es real.

En cuanto a mí, yo fui realmente feliz cuando comprendí que el planeta no es mi hogar real. Siempre lo había sospechado. Puedo recordarme incluso siendo niño pensando: "Realmente no soy de aquí". Nunca sentí particularmente que el planeta Tierra fuera adonde pertenezco realmente, incluso antes de ser monje, nunca sentí que me ajustara a la sociedad. Para algunas personas, eso podría ser sólo un problema neurótico, pero quizás también podría ser la clase de intuición que frecuentemente tienen los niños. Cuando eres inocente tu mente es muy intuitiva. La mente de un niño está en contacto más intuitivamente con las fuerzas misteriosas que la mayoría de las mentes de los adultos. A medida que crecemos nos volvemos condicionados a pensar de modos muy establecidos y a tener ideas fijas sobre lo que es real y lo que no lo es. A medida que desarrollamos nuestros egos, la sociedad dicta lo que es real y lo que no, lo que está bien y lo que no, y comenzamos a interpretar el mundo a través de esas percepciones fijas. Algo que encontramos encantador en los niños es que aun no hacen eso; todavía ver al mundo con la mente intuitiva que aun no está condicionada.

La meditación es un medio para desacondicionar la mente que nos ayuda a abandonar todas las opiniones de línea dura y las ideas fijas que tenemos. Normalmente, lo que es real es despreciado mientras que lo que no es real capta nuestra atención. Eso es la ignorancia (avijja).

La contemplación de nuestra aspiración humana nos conecta con algo más elevado que sólo el reino animal o el planeta tierra. Para mí, esa conexión parece más verdadera que la idea de que esto es todo lo que hay; de que cuando morimos nuestros cuerpos se pudren y no hay nada más que eso. Cuando consideramos y nos preguntamos sobre este universo en el que estamos viviendo, vemos que es muy vasto, misterioso e incomprensible para nosotros. Sin embargo, cuando confiamos más en nuestra mente intuitiva, podemos estar receptivos a las cosas que podemos haber olvidado o a las que nunca antes hemos estado abiertos, nos abrimos cuando abandonamos las reacciones fijas, condicionadas.

Podemos tener la idea fija de ser una personalidad, de ser un hombre o una mujer, de ser un inglés o un americano. Estas cosas pueden ser muy reales para nosotros, y podemos enojarnos mucho sobre ellas. Incluso somos capaces de matarnos mutuamente por esas opiniones condicionadas que sostenemos y creemos sin cuestionarlas nunca. Sin la Aspiración Correcta y la Correcta Comprensión, sin pañña, nunca vemos la verdadera naturaleza de estas opiniones. 

CORRECTA HABLA, CORRECTA ACCIÓN, CORRECTO MEDIO DE VIDA 

Sila, el aspecto moral del Óctuplo Sendero, consiste en Correcta Habla, Correcta Acción y Correcto Medio de Vida; eso significa hacernos responsables por nuestras palabras y ser cuidadosos con lo que hacemos con nuestro cuerpo. Cuando estoy atento y conciente, hablo de un modo que es apropiado al tiempo y al lugar; igualmente, actúo o trabajo de acuerdo al tiempo y al lugar.

Comenzamos a comprender que tenemos que ser cuidadosos sobre lo que decimos; de otro modo nos dañamos constantemente. Si haces o dices cosas que sean agresivas o crueles siempre hay un resultado inmediato. En el pasado, podrías haber sido capaz de escaparte con mentiras distrayéndote, yendo hacia otra cosa para no tener que pensar en eso. Podrías olvidarte de todo durante un momento hasta que finalmente eso volviera a ti, pero si practicas sila, las cosas parecen volver ahora mismo. Aunque exagere, algo en mí dice: "No debes exagerar, deberías ser más cuidadoso". Yo tenía el hábito de exagerar las cosas, es parte de nuestra cultura; parece perfectamente normal. Pero cuando eres conciente,  hasta el efecto de la más mínima mentira o habladuría es inmediato porque estás completamente abierto, vulnerable y sensible. Así que eres cuidadoso sobre lo que haces; comprendes que es importante ser responsable de lo que haces y dices.

El impulso de ayudar a alguien es un dhamma hábil. Si ves a alguien caer desmayado al suelo, un dhamma hábil pasador tu mente: "Ayuda a esta persona", y vas a ayudarla a que se recupere de su desmayo. Si lo haces con una mente vacía, no por un deseo personal de ganancia, sino sólo por compasión y porque es lo correcto, entonces es simplemente un dhamma hábil. No es kamma personal; no es tuyo. Pero si lo haces por deseo de lograr mérito y para impresionar a los demás o porque la persona es rica y esperas una recompensa por tu acción, entonces, aunque la acción sea hábil estás haciendo una conexión personal hacia ella, y esto refuerza el sentido de yo. Cuando hacemos buenas obras desde la atención y la sabiduría, antes que desde la ignorancia, son dhammas hábiles sin kamma personal.

La orden monástica fue establecida por el Buddha para que los hombres y las mujeres pudieran vivir una vida impecable que fuera completamente sin culpa. Como bhikkhu, vives dentro de un sistema completo de preceptos de entrenamiento llamados disciplina Patimokkha. Cuando vives bajo esta disciplina, incluso si tus acciones o tus palabras fueran descuidadas, al menos no dejan impresiones fuertes. No puedes tener dinero así que no puedes ir simplemente a cualquier parte hasta que seas invitado. Eres célibe. Como vives de las ofrendas de alimentos no estás matando ningún animal. Ni siquiera cortas flores u hojas ni haces ninguna clase de acción que pudiera perturbar el flujo natural en modo alguno; eres completamente inocente. En verdad, en Tailandia debemos llevar coladores de agua para filtrar cualquier clase de cosa viviente en el agua, como larvas de mosquitos. Está totalmente prohibido matar cosas intencionalmente.

He estado viviendo bajo esta Regla durante veinticinco años ahora, así que realmente no he hecho ninguna acción kármica pesada. Bajo esta disciplina, uno vive de un modo muy inofensivo, muy responsable. Quizás la parte más difícil sea el habla; los hábitos de habla son los más difíciles de romper y abandonar, pero siempre pueden mejorar. Mediante la reflexión y la contemplación, uno comienza a ver lo desagradable de decir cosas tontas o de simplemente parlotear o charlar sin una buena razón.

Para los laicos, el Medio de Vida Correcto es algo que se desarrolla a medida que llegas a conocer tus intenciones por lo que haces. Puedes intentar evitar dañar deliberadamente a otras criaturas o ganarte la vida de un modo dañino, agresivo. También puedes intentar evitar el medio de vida que pueda causar que otras personas se vuelvan adictas a las drogas o a la bebida, o que pudieran poner en peligro al equilibrio ecológico del planeta.

Entonces estas tres cosas: Acción Correcta, Habla Correcta y Medio de Vida Correcto, vienen de la Comprensión Correcta o conocimiento perfecto. Comenzamos a sentir que queremos vivir de un modo que sea una bendición para este planeta o al menos que no lo dañe.

Correcta Comprensión y Correcta Aspiración tienen una influencia definitiva  sobre lo que hacemos y decimos. Así que pañña, o sabiduría, lleva a sila: Habla Correcta, Acción Correcta y Medio de Vida Correcto. Sila se refiere a nuestra habla y nuestras acciones; con sila contenemos el deseo sexual o el uso violento del cuerpo; no lo usamos para matar o robar. De este modo, pañña y sila funcionan juntos en perfecta armonía. 

ESFUERZO CORRECTO, ATENCIÓN CORRECTA, CONCENTRACIÓN CORRECTA 

El Esfuerzo Correcto, la Atención Correcta y la Concentración Correcta se refieren a tu espíritu, a tu corazón. Cuando pensamos en el espíritu, señalamos el centro del pecho, el corazón. Entonces tenemos pañña (la cabeza), sila (el cuerpo), y samadhi (el corazón). Puedes usar tu propio cuerpo como una clase de mapa, un símbolo del Óctuplo Sendero. Estas tres cosas están integradas, trabajando juntas para la realización y  apoyándose mutuamente, como un trípode. Una no está dominando a la otra y explotando o rechazando nada.

Funcionan juntas: la sabiduría desde la Comprensión Correcta y la Intención Correcta; luego la moralidad, que es Habla Correcta, Acción Correcta y Medio de Vida Correcto; y el Esfuerzo Correcto, la Atención Correcta y la Concentración Correcta, la mente equilibrada y ecuánime, la serenidad emocional. La serenidad es donde las emociones están equilibradas, apoyándose entre sí. No están yendo hacia arriba y hacia abajo. Hay una sensación de bienaventuranza, de serenidad; hay una armonía perfecta entre el intelecto los instintos y las emociones. Se favorecen mutuamente, ayudándose entre sí. Ya no hay más conflictos o llevarnos a los extremos y por eso comenzamos a sentir una tremenda paz en nuestra mente. Hay una sensación de comodidad y confianza proveniente del Óctuplo Sendero, una sensación de ecuanimidad y equilibrio emocional. Nos sentimos cómodos en vez de esa sensación de ansiedad, esa tensión y ese conflicto emocional. Hay claridad; hay paz, calma, conocimiento. Esta intuición del Óctuplo Sendero debe ser desarrollada; esto es bhavana. Usamos la palabra bhavana con el sentido de desarrollo. 

ASPECTOS DE LA MEDITACIÓN 

Este estado reflexivo de la mente o equilibrio emocional es desarrollado como resultado de la práctica de la meditación de concentración y de atención. Por ejemplo, puedes experimentar durante un retiro y dedicar una hora a hacer meditación samatha donde sólo estás concentrando tu mente en un objeto, digamos, en la sensación de la respiración. Sigue llevándola a la conciencia y mantenla para que realmente tenga una continuidad de presencia en la mente.

De este modo, te estás moviendo hacia lo que está ocurriendo en tu propio cuerpo en vez de ser arrastrado hacia los objetos de los sentidos. Si no tienes ningún refugio interior, entonces estás constantemente yendo hacia fuera, siendo absorbido por los libros, la comida y toda clase de distracciones. Pero este movimiento interminable de la mente es muy agotador. Así que en cambio, la práctica se convierte en observar la respiración, lo que significa que tienes que retirarte o no seguir la tendencia de encontrar algo fuera de ti mismo. Tienes que llevar tu atención a la respiración de tu propio cuerpo y concentrar la mente en esa sensación. A medida que dejas la forma grosera, realmente te conviertes en esa sensación, en ese mismo signo. En cualquier cosa en la que te absorbas, te vuelves eso durante un periodo de tiempo. Cuando realmente te concentras, te has vuelto esa condición muy tranquilizante. Te has vuelto tranquilo. Esto es lo que llamamos volverse. La meditación samatha es un proceso de volverse.

Pero esa tranquilidad, si la investigas, no es una tranquilidad satisfactoria. Hay algo que le falta porque depende de una técnica, de estar apegados y aferrarse, de algo que aun comienza y termina. Lo que te vuelves, sólo puedes volverte temporariamente porque volverse es algo cambiante. No es una condición permanente. Así que lo que sea que te vuelvas, finalizará. No es la realidad suprema. No importa cuán alto puedas ir en la concentración, siempre será una condición insatisfactoria. La meditación samatha te lleva a algunas experiencias muy elevadas y radiantes en tu mente, pero todas ellas terminan.

Luego, si practicas la meditación vipassana durante otra hora mediante sólo estar atento y abandonando todo, y aceptando la incertidumbre, el silencio, y la cesación de las condiciones, el resultado es que te sentirás apacible en vez de tranquilo. Y esa paz es una paz perfecta. Es completa. No es la tranquilidad de samatha, que tiene algo imperfecto o insatisfactorio en sí, incluso en su mejor parte. La realización de la cesación, a medida que desarrollas eso y lo comprendes cada vez más, te trae verdadera paz, no apego, Nibbana.

Entonces, samatha y vipassana son las dos divisiones de la meditación. Una es desarrollar los estados concentrados de la mente sobre objetos refinados en los cuales tu conciencia se vuelve refinada mediante esa concentración. Pero ser terriblemente refinado, tener un gran intelecto y un gusto por la gran belleza, hace insoportable a todo lo vulgar a causa del apego a lo refinado. Las personas que han dedicado su vida al refinamiento sólo encuentran a la vida terriblemente frustrante y atemorizante cuando ya no pueden mantener esos ideales elevados.

RACIONALIDAD Y EMOCIÓN 

Si amas el pensamiento racional y estás apegado a las ideas y a las percepciones, entonces tiendes a despreciar las emociones. Puedes notar esta tendencia si, cuando comienzas a sentir emociones, dices: "Voy a acallarla. No quiero sentir estas cosas". No te gusta estar sintiendo nada porque puedes ponerte en una especie de pedestal desde la pureza de la inteligencia y el placer del pensamiento racional. La mente saborea el modo lógico y controlable, el modo en que tiene sentido. Es simplemente tan limpia, ordenada y precisa como las matemáticas, pero las emociones están por todas partes, ¿no? No son precisas, no son ordenadas y pueden salirse de control fácilmente.

Así que la naturaleza emocional frecuentemente es despreciada. Le tenemos miedo. Por ejemplo, los hombres frecuentemente se sienten muy atemorizados de las emociones porque somos criados para creer que los hombres no lloran.   Cuando niños, al menos en mi generación, se nos enseñaba que los niños no lloraban, así que intentábamos vivir según los modelos de lo que se suponían que eran los muchachos. Ellos decían: "Eres un muchacho" y entonces intentábamos ser lo que nuestros padres decían que debíamos ser. Las ideas de la sociedad afectan nuestra mente, y a causa de eso, encontramos vergonzantes a las emociones. Aquí en Inglaterra, las personas generalmente encuentran a las emociones muy vergonzantes; si  te pones un poquito emotivo asumen que debes ser italiano o de alguna otra nacionalidad.

Si eres muy racional y has calculado todo, entonces no sabes qué hacer cuando la gente se pone emotiva. Si alguien comienza a llorar, piensas: "¿Qué se supone que deba hacer?" Quizás dices: "¡Ánimo, está todo bien querido. Todo va a estar bien, no hay nada por qué llorar!" Si estás muy apegado al pensamiento racional, entonces sólo tiendes a despreciarlas con la lógica, pero las emociones no responden a la lógica. A menudo reaccionan a la lógica, pero no responden. La emoción es algo muy sensible y funciona de un modo que a veces no comprendemos. Si nunca hemos estudiado o intentado comprender lo que es sentir la vida, y realmente nos abrimos y nos permitimos ser sensibles, entonces las cosas emocionales son muy atemorizantes y vergonzantes para nosotros. No sabemos de qué se tratan porque hemos rechazado ese lado nuestro.

En mi cumpleaños número treinta, comprendí que yo era un hombre subdesarrollado emocionalmente. Fue un cumpleaños importante para mí. Comprendí que ya era un adulto plenamente crecido, maduro, ya no me consideraba un joven, pero emocionalmente, creo que tenía unos seis años de edad parte del tiempo. Realmente no me había desarrollado mucho en ese nivel. Aunque podía mantener la clase de pose y presencia de un hombre maduro en la sociedad, no siempre me sentía así. Todavía tenía sentimientos y temores muy fuertes irresueltos en mi mente. Parecía evidente que debía hacer algo con eso, ya que el pensamiento de que podría pasar el resto de mi vida en la edad emocional de seis años era una perspectiva muy lúgubre.

Allí es donde muchos de nosotros en nuestra sociedad nos estancamos.  Por ejemplo, la sociedad norteamericana no permite que te desarrolles emocionalmente, que madures. No comprende esa necesidad en absoluto, así que no provee de ningún rito de pasaje para los hombres. La sociedad no provee de esa clase de introducción a un mundo maduro; se espera que seas inmaduro toda de tu vida. Se supone que actúes maduramente, pero no se espera que seas maduro. Por consiguiente, pocas personas lo son. Las emociones no son realmente comprendidas o resueltas, sus tendencias infantiles son meramente suprimidas en vez de ser desarrolladas hasta la madurez.

Lo que hace la meditación es ofrecer una oportunidad de madurar en el plano emocional. La perfecta madurez emocional sería samma vayama, samma sati y samma samadhi. Esta es una reflexión; no encontrarás esto en ningún libro, es para que lo contemples. La madurez emocional perfecta comprende al Esfuerzo Correcto, la Correcta Atención y la Correcta Concentración. Está presente cuando uno no es atrapado en fluctuaciones y vicisitudes, donde uno tiene equilibrio y claridad y puede ser receptivo y sensible. 

LAS COSAS COMO SON 

Con el Esfuerzo Correcto, puede haber una clase fresca de aceptación de una situación en vez del pánico que proviene de pensar que depende de mí corregirlo todo, hacer que todo sea correcto y resolver los problemas de todos. Hacemos lo mejor que podemos, pero también comprendemos que no depende de nosotros hacerlo todo y hacerlo bien.

Una vez cuando estaba en Wat Pah Pong con Ajahn Chah, pude ver muchas cosas que estaban yendo mal en el monasterio. Así que fui a verlo y dije: "Ajahn Chah, estas cosas están yendo mal; usted debe hacer algo al respecto". Él me miró y dijo: "Oh, sufres mucho, Sumedho. Sufres mucho. Eso debe cambiar". Yo pensé: "¡No le importa! ¡Este es el monasterio al que ha dedicado su vida y sencillamente está dejando que se vaya al diablo!" Pero él era correcto. Después de un tiempo eso comenzó a cambiar y, mediante simplemente lidiar con eso, la gente comenzó a ver lo que estaba haciendo. A veces tenemos que dejar que las cosas se vayan al diablo para que la gente lo vea y lo experimente. Luego podemos aprender cómo no irnos al diablo.

¿Ven lo que quiero decir? A veces las situaciones de nuestra vida son simplemente de este modo. No hay nada que uno pueda hacer así que les permitimos que sean de ese modo; aun si se ponen peor, les permitimos ponerse peor. Pero no es algo negativo o fatalista que estamos haciendo; es una clase de paciencia, tener la voluntad de lidiar con algo; permitiéndole cambiar naturalmente en vez de intentar egoístamente apuntalarlo y limpiarlo todo por nuestra aversión y disgusto con el desorden.

Entonces, cuando la gente presiona nuestros botones, no estamos siempre ofendidos, heridos o enojados por las cosas que pasan, o hechos pedazos y destruidos por las cosas que la gente hace o dice. Una persona que conozco tiende a exagerarlo todo. Si algo sale mal hoy, ella dirá: "¡Estoy total y completamente destrozada!", cuando todo lo que ha ocurrido es que sucedió algún pequeño problema. Sin embargo, su mente lo exagera hasta un punto en que una cosita muy pequeña puede destruirla absolutamente por el resto del día. Cuando vemos esto, deberíamos comprender que hay un gran desequilibrio porque las cositas no deberían destruir totalmente a nadie.

Comprendí que podía ser fácilmente ofendido así que hice un voto de no ofenderme. Yo había notado qué fácilmente era para mí ser ofendido por pequeñas cosas, fueran intencionales o no. Podemos ver qué fácil es sentirnos heridos, lastimados, ofendidos, enojados o preocupados, cómo algo en nosotros siempre está intentando ser simpáticos, pero siempre se siente ofendido por esto o un poco lastimado por aquello.

Con reflexión, puedes ver que el mundo es así; es un lugar sensible. No siempre te va a confortar y hacer que te sientas feliz, seguro y positivo. La vida está llena de cosas que pueden ofender, herir, lastimar o destruir. Eso es la vida. De ese modo. Si alguien habla con un tono de voz cruzado, vas a sentirlo. Pero luego la mente puede seguir adelante y ofenderse: "Oh, realmente hiere cuando ella me dice eso; sabes, ese no fue un tono de voz muy amable. Me siento bastante lastimado. Nunca hice nada que la hiriera". La mente proliferante sigue así, ¿no? ¡Has sido destruido, lastimado u ofendido!  Pero luego si contemplas, comprendes que es sólo sensibilidad.

Cuando contemplas de este modo, no es que estés intentando no sentir. Cuando alguien te habla en un tono de voz poco amable, no es que no lo sientas en absoluto. No estamos intentando ser insensibles. Más bien, estamos intentando no darle una interpretación errónea, no tomarlo a un nivel personal. Tener emociones equilibradas significa que la gente puede decir cosas que sean ofensivas y puedes tomarlas. Tienes el equilibrio y la fuerza emocional para no ofenderte, lastimarte o destruirte por lo que sucede en la vida.

Si eres alguien que siempre está siendo lastimado u ofendido por la vida, siempre debes escapar y esconderte o debes encontrar un grupo de aduladores obsequiosos con quienes vivir, gente que dice: "Eres maravilloso, Ajahn Sumedho". "¿Soy realmente maravilloso?" "Sí, lo eres", "¿Estás simplemente diciendo eso, no?", "No, no, lo digo desde el fondo de mi corazón", "Bien, esa persona de allí no piensa que yo sea maravilloso", "Bueno, es estúpida", "Eso es lo que pensé". Es como la historia de las ropas nuevas del emperador, ¿no? Debes buscar ambientes especiales para que todo sea afirmado por ti, seguro y no amenazante de ninguna manera. 

ARMONÍA 

Cuando hay Esfuerzo Correcto, Atención Correcta y Concentración Correcta, entonces uno está libre de temor. Hay confianza porque no hay nada que temer. Uno tiene las agallas para ver las cosas y no tomarlas del modo equivocado; uno tiene la sabiduría de contemplar y reflexionar sobre la vida; uno tiene la seguridad y la confianza de sila, la fuerza del compromiso moral de uno y la determinación de hacer el bien y abstenerse de hacer el mal con el cuerpo y el habla. De este modo, todas las cosas se unen como un sendero para el desarrollo. Es un sendero perfecto porque todo está ayudando y apoyando; el cuerpo, la naturaleza emocional (la sensibilidad del sentimiento), y la inteligencia. Todo eso está en perfecta armonía, apoyándose mutuamente.

Sin esa armonía, nuestra naturaleza instintiva puede ocupar todo el lugar. Si no tenemos compromiso moral, entonces nuestros instintos pueden tomar el control. Por ejemplo, si sólo seguimos el deseo sexual sin referencias a la moralidad, entonces nos vemos atrapados en toda clase de cosas que causan auto aversión. Hay adulterio, promiscuidad y enfermedad, y toda la perturbación y la confusión que provienen de no dominar nuestra naturaleza instintiva mediante los límites de la moralidad.

Podemos usar nuestra inteligencia para mentir y engañar, ¿no?, pero cuando tenemos una base moral, somos guiados por la sabiduría y el samadhi; estos nos llevan al equilibrio y la fuerza emocional. Pero no usamos la sabiduría para suprimir la sensibilidad. No dominamos nuestras emociones pensando y suprimiendo nuestra naturaleza emocional. Esto es lo que tendemos a hacer en occidente; hemos usado nuestros pensamientos racionales y nuestros ideales para dominar y suprimir nuestras emociones, y así nos hemos vuelto insensibles a las cosas, a la vida y a nosotros mismos.

Sin embargo, en la práctica de la atención mediante la meditación vipassana, la mente está totalmente receptiva y abierta de modo que tiene esta plenitud y esta cualidad de abarcarlo todo. Y porque está abierta, la mente también está reflexiva. Cuando te concentras en un punto, tu mente ya no es más reflexiva, es absorbida por la cualidad de ese objeto. La habilidad reflexiva de la mente viene mediante la atención, la mentalidad total. No estás filtrando o seleccionando. Simplemente estás notando que cualquier cosa que surge cesa. Contemplas que si estás apegado a cualquier cosa que surge, eso cesa. Tienes la experiencia de que aunque pudiera ser atractivo mientras está surgiendo, cambia hacia la cesación. Entonces su atracción disminuye y tenemos que encontrar algo más en lo que absorbernos.

La cuestión sobre ser humanos es que tenemos que tocar la tierra, tenemos que aceptar las limitaciones de esta forma humana y de esta vida planetaria. Y sólo por hacerlo, entonces la salida de nuestro sufrimiento no es a través de salirnos de nuestra experiencia humana mediante vivir en estados de conciencia refinados, sino abarcando la totalidad de todos los reinos humanos y de Brahma mediante la atención. De este modo, el Buddha señalaba una realización total antes que un escape temporal mediante el refinamiento y la belleza. Esto es lo que el Buddha quiere decir cuando está señalando el camino hacia Nibbana. 

EL ÓCTUPLO SENDERO COMO UNA ENSEÑANZA REFLEXIVA 

En este Óctuplo Sendero, los ocho elementos funcionan como ocho piernas sosteniéndote. No es como: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 en una escala lineal; es más como un trabajo conjunto. No es que primero desarrollas pañña y luego cuando tienes  pañña puedes desarrollar tu sila; y una vez que tu sila está desarrollado, entonces tendrás samadhi. Así es como pensamos, ¿no?: "Debes tener uno, luego dos y después tres". Como una realización actual, el Óctuplo Sendero es una experiencia en un momento, es toda una. Todas las partes están funcionando como un desarrollo fuerte; no es un proceso lineal, podríamos pensar de este modo porque sólo podemos tener un pensamiento por vez.

Todo lo que he dicho sobre el Óctuplo Sendero y las Cuatro Nobles Verdades es sólo una reflexión. Lo realmente importante es que comprendas lo que estoy haciendo en verdad mientras reflexiono, en vez de aferrarte a las cosas que estoy diciendo. Es un proceso de traer el Óctuplo Sendero a tu mente, usarlo como una enseñanza reflexiva para que puedas considerar lo que realmente significa. No pienses simplemente que lo conoces porque puedes decir: "Samma ditthi significa Comprensión Correcta, Samma Sankappa significa Correctos Pensamientos". Esto es comprensión intelectual. Alguien podría decir: "No, yo creo que samma sankappa significa…" Y tú respondes: "No, en el libro dice Correctos Pensamientos. Tú lo comprendiste mal". Eso no es reflexión.

Podemos traducir samma sankappa como Correctos Pensamientos o Actitud o Intención; probamos las cosas. Podemos usar estas herramientas para la contemplación en vez de pensar que son absolutamente fijas, y que debemos aceptarlas en un estilo ortodoxo; cualquier clase de variación de la interpretación exacta es herejía. A veces nuestra mente piensa de ese modo rígido, pero estamos intentando trascender ese modo de pensar desarrollando una mente que se mueva, observe, investigue, considere, indague y reflexione.

Estoy tratando de alentar a cada uno de ustedes a ser lo suficientemente valientes para considerar sabiamente el modo en que son las cosas en lugar de tener a alguien que les diga si están listos para la iluminación o no. Pero realmente, la enseñanza Buddhista es una enseñanza de estar iluminados ahora en vez de hacer algo para volverse iluminados. La idea de que debes hacer algo para volverte iluminado sólo puede provenir de la comprensión incorrecta. Entonces la iluminación es meramente otra condición dependiente de otra cosa, así que no es realmente iluminación. Es sólo una percepción de la iluminación. Sin embargo, no estoy hablando de ninguna clase de percepción sino sobre estar alertas al modo en que son las cosas. El momento presente es lo que podemos observar realmente: todavía no podemos observar el mañana, y sólo podemos recordar el ayer. Pero la práctica Buddhista es muy inmediata al aquí y ahora, viendo cómo son las cosas.

¿Ahora, cómo lo hacemos? Bien, primero debemos ver nuestras dudas y temores, porque nos apegamos tanto a nuestras opiniones y puntos de vista que esas cosas nos llevan a la duda sobre lo que estamos haciendo. Alguien podría desarrollar una falsa confianza creyendo que está iluminado. Pero creer que estás iluminado o creer que no estás iluminado son ilusiones. Lo que estoy señalando es estar iluminados antes que creer en ello. Y por eso, necesitamos abrirnos al modo en que son las cosas.

Comenzamos con el modo en que son las cosas mientras suceden ahora mismo, como la respiración de nuestro propio cuerpo. ¿Qué tiene que ver eso con la Verdad, con la iluminación? ¿Observar mi respiración significa que estoy iluminado? Pero cuanto más intentes pensar sobre eso e imaginarte qué es, más incierto e inseguro te sentirás. Lo único que podemos hacer en esta forma convencional es abandonar la ilusión. Esa es la práctica de las Cuatro Nobles Verdades y el desarrollo del Óctuplo Sendero.  

[1] Aquí se juega con la palabra en inglés "understanding", "under":debajo, y "standing": estar, o pararse.

[2] Los nombres de montañas de Suiza.

[3] En los países donde se practica el Buddhismo Theravada, como Tailandia, una vez al mes los devotos van a los monasterios y mantienen los Preceptos durante todo el día, junto a los monjes.

[4] Imágenes del Buddha.

[5] Las Tres Cestas. Todas las enseñanzas del Buddha, divididas en Sutta (discursos), Vinaya (disciplina) y Abhidharma (análisis profundo del Dharma). 

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